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Tropezón en el primer paso del Lobo jujeño

Los partidos llamados tradicionalmente amistosos, son más bien partidos preparatorios que sirven para ir “ablandando”, soltándose, sobre tomando en cuenta que a esta altura, las cargas de trabajo pre-competitivo van disminuyendo.

Muchos saben que los resultados no son del todo importantes, aunque sirven para sacar algunas conclusiones, datos sintomáticos de un rendimiento ideal que se pretende.

En el caso particular de Gimnasia y Esgrima que cotejó ante Juventud Antoniana, la atenuante fue el hecho de tratarse del primer partido, por lo que es natural que se haya mostrado errático y sin llegar al nivel deseado.

Porque si nos remitimos a su producción, estaremos de acuerdo en que lo suyo no fue para nada fructífero ni promisorio, ya que deberá mejorar mucho a partir de la revancha a jugarse el próximo sábado y en los partidos que les toque en esta puesta a punto.

Futbolísticamente lo de Gimnasia y Esgrima fue flojísimo, dado que no se vio – salvo pequeños pasajes del match – un rendimiento colectivo o una resolución individual, como para apuntar en nuestras libretas, un esbozo bien plasmado de lo que se pretende o las condiciones que puedan demostrar los propios jugadores.

Sin embargo, por otra parte es verdad que hubo jugadores que están en etapa de asimilación conceptual, respecto de lo que pretende el técnico Sebastián Méndez. Además la asimilación continuará con la llegada del defensor Ayr y el volante ofensivo Aubone.

Es que Gimnasia está en pleno cambio, y toda renovación lleva tiempo y más en el vértigo de nuestro fútbol argentino, en donde todo es apremio y que hay que competir con los demás, quienes también trabajan apuntando a lo mismo.

Lo que ocurrió en Salta, es todo lo que no debe pasar y que debe corregirse. Porque globalmente se jugó mal, salvo en el primer tiempo en donde por “grageas” Gimnasia parecía bien encaminado. Pero luego el equipo jujeño desnudó sus falencias, como los pelotazos sistemáticos y la nula expresión creativa y ofensiva que seguramente quiere su cuerpo técnico corregir.

Cuestiones que inquietan, tomando en cuenta que hubo tres delanteros, lo cual tampoco garantiza que el equipo ofensivamente desnivele.

Pero en eso está el técnico Sebastián Méndez, tratando de apuntarles a sus dirigidos lo que él solicita. Un juego más asociado, con buen trato de balón y variantes dentro del esquema.

Al decir de Méndez, todavía resta decidirse sobre el sistema a utilizar, aunque de todos modos todo se estudia y se trabaja. El 4-4-2 es la táctica más corriente y conocida, el 4-2-3-1 también es bien interpretada, mientras que el 4-3-3 es el método que más agrada al cuerpo técnico, lo que le permite una presión más acentuada en las 18.

Es por eso solo nos queda remitirnos a lo que fue la primera puesta en escena del nuevo Gimnasia y Esgrima, con más defectos que virtudes. Con la necesidad de más partidos amistosos, para que luego, cuando se juegue por los “porotos”- el periodismo no tenga que preguntar en la primera fecha ¿cuánto le falta al equipo? ¿cuántos partidos falta para ver al conjunto que se pretende? ¿ para qué esta Gimnasia y Esgrima en este Torneo?. Todas preguntas demasiado básicas y típicas de comienzo de campeonato.

Porque en la mente del hincha de Gimnasia, que se paró estoicamente en la tribuna norte del estadio salteño, está nuevamente el deseo de ascender, objetivo que debe ser compartido por el cuerpo técnico y dirigentes.

Por el momento no se puede ser contundente en las consideraciones, sino más bien tolerantes o pacientes. Por ahora solo se trató de un tropezón que no dejó ni siquiera hematomas; al fin y al cabo, dicen que el paso más difícil de un camino largo, siempre es el primero.

 

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