En este caso, el tumor que estaba alojado en la parrilla intercostal izquierda de Ezequiel era muy agresivo, sobre todo por la forma que creció, con metástasis en un ganglio y ambos pulmones. Por tal motivo, el tratamiento también tenía que ser agresivo, había que reducirlo, para luego pasar a cirugía. La preocupación más grande pasaba por saber si su cuerpo iba a resistir, tenía muy pocas expectativas de vida.
Todo cambió de un momento a otro, cuando parecía que se encaminaba para cumplir su sueño de jugar en Primera, recibió este durísimo cachetazo. De estar luchando por un lugar entre los convocados del fin de semana, a luchar contra la dura enfermedad del cáncer.
Es hijo único, su mamá Beatriz Cabrera Granara y su papá Marcelo Serrano, fueron sus pilares más importantes, además de los compañeros de fútbol y colegio (estudia en el complejo José Hernández). La sociedad jujeña también aportó lo suyo, con oraciones y desde lo económico, ya que hubo una campaña solidaria para costear los gastos del tratamiento.
Fueron 9 quimioterapias para reducir el tumor y pasar a una cirugía de alta complejidad de 6 horas. Luego 5 quimioterapias de mantenimiento y 35 sesiones de radioterapia localizada. Sus ganas de vivir y jugar al fútbol hicieron que resista, hoy en día está de vuelta haciendo lo que más le gusta y en el club de sus amores: el Club Atlético Gorriti.
Nuestro medio visitó la práctica de los Diablos y dialogó con Enzo Serrano: “fue muy repentino todo, tenía una vida normal, entrenaba en reserva y Primera y de un día para el otro me salió una molestia en la costilla, del lado izquierdo, pensé que era una contractura, estuve un mes y medio entrenando con esa dolencia”.
Pasé por varias sesiones de rehabilitación, hasta que me hicieron una resonancia y salió que era un tumor, en ese momento sentí que mi vida se terminaba, de inmediato viaje a Buenos Aires y empecé el tratamiento Pasé por varias sesiones de rehabilitación, hasta que me hicieron una resonancia y salió que era un tumor, en ese momento sentí que mi vida se terminaba, de inmediato viaje a Buenos Aires y empecé el tratamiento
Gracias a Dios ya pasó lo más duro: “pude retomar mi vida, empezar de cero con el fútbol y disfrutar de mi quinto año de secundaria con mis amigos. El club Gorriti es una familia, somos todos unidos, me recibieron de la mejor manera, fue un mimo al alma para mí”.
Su motivo para salir adelante siempre fue el fútbol: “no quiero que mi sueño de jugar en Primera quede pendiente, por eso nunca bajé los brazos, ahora estoy focalizado en eso. Sentí mucho alivio y relajación cuando volví a pisar la cancha del club, pensar que todo terminó me hace feliz".
Se mostró muy agradecido: “le doy gracias a mis padres, ellos estuvieron en todo momento a mi lado, me acompañaron y no me soltaron la mano. A la gente de Jujuy también, se que hicieron campañas para ayudarme, fue realmente impresionante la movida, nunca esperé impactar tanto en la sociedad, estoy eternamente agradecido con todos los que pusieron su granito de arena, tanto emocional como económico”.
EL CONSEJO DE EZEQUIEL DESPUÉS DE TODO LO VIVIDO
Nunca bajen los brazos, siempre miren para adelante, porque hay esperanza, aunque sea mínima, de todo se puede salir. Nunca me di por vencido, la convicción fue muy grande, aunque tenia muy pocas probabilidades de vida, con fe pude salir y ahora quiero comerme el mundo Nunca bajen los brazos, siempre miren para adelante, porque hay esperanza, aunque sea mínima, de todo se puede salir. Nunca me di por vencido, la convicción fue muy grande, aunque tenia muy pocas probabilidades de vida, con fe pude salir y ahora quiero comerme el mundo
El cáncer es una enfermedad que cada año afecta a millones de personas en todo el mundo, sin distinción de edades ni condiciones, pero muchos de ellos, sobre todo deportistas, consiguieron inspirarnos con sus historias de superación y resiliencia, una de ellas es la del gran Ezequiel Serrano; esta maldita enfermedad, una dura rival que no pudo con el sueño del pibe.