El “triste” día del hincha de Talleres de Perico
El martes 30 de octubre de de 2012, mientras se disputaban las primeros minutos del partido entre Zapla y Talleres de Perico, por la Copa Argentina, cuatro hinchas del “expreso” perdieron la vida en la Ruta 66.
Salimos de tardecita. Ya casi la noche nos cubría al dejar nuestra ciudad. Habíamos preparado todo, sobre todo muchos llevábamos puesta la camiseta del “Expreso”.
A nosotros, los hinchas o los locos (como quieran calificarnos), nunca nos importó cómo llegar a dónde fuera, con tal de seguir la estela azul de tus viajes, como si fuera ese cometa que marcara nuestros rumbos. Menos aún ese día 30 de Octubre del 2012, en el que debíamos estar presentes por mandato divino de los fanáticos de ayer, hoy y de siempre. Jugábamos el clásico con Zapla y no podíamos estar ausentes, como cuando jugábamos con Gimnasia, para demostrar que Perico, es pueblo y carnaval.
Recuerdo que nos subimos al camión; éramos mas de cien muchachos, pero ya no vale la pena discutirlo. Lo cierto es que con la alegría de siempre y con la premura del horario del partido que nos apuraba, partimos al grito inmortal de ¡Soy Talleres, soy Talleres”! haciendo estremecer la noche del martes, entre los kilómetros que se achicaban y los árboles que con sus siluetas parecían saludarnos. El viento estaba calmo, y no veíamos la hora de llegar al estadio de Gimnasia y armar la fiesta que teníamos preparada.
Pero nuestro destino estaba marcado porque cerca de Palpalá, en el paraje “Palo Marcado”, golpeó violentamente nuestras vidas. Es que un colectivo nos impactó desde atrás, cortando el entusiasmo y la esperanza de llegar a destino.
Todo fue descontrol, horror, gritos extraviados en la noche, dolor, desesperación, mientras un grupo de muchachos habían caído al asfalto, y las primeras manos auxiliadoras eran las nuestras, que consolábamos a todos, gritábamos para que algunos despierten de esa pesadilla, hasta que llegaron a nuestro auxilio.
Algunos nos calmamos, sentados en un costado, con las manos temblando, con la mirada perdida en la noche, hacia la nada.
Luego de hermanos de la tribuna llevados de urgencia, sin saber la dimensión de las consecuencias del pánico que sufrimos, nos llegó la ingrata noticia: Matías López, Alan Balderrama, José Luis Flores y Pablo Tolaba, se fueron hacia la eternidad, para denominarse, “Los ángeles del camión”.
El amanecer del día después fue sombrío, con un silencio que aturdía, y con el murmullo de una ciudad acostumbrada a otros estados de ánimo. La despedida de aquellos muchachos que habían perdido su vida en la ruta, pero no su alma, ya que ellas permanecerán por siempre en lo alto de la tribuna, fue dura.
Pasaron 365 días… Meses de congoja, de mirar hacia arriba, creyendo que en cualquier momento los volvería a ver. Pero el tiempo pasó, tratando de domar el salvaje almanaque.
Hoy 30 de Octubre, volvemos a un día sensible pero diferente, que amaneció con banderas azules en algunas casas, muchachos con camisetas del “Expreso”, con el himno que baja del cielo diciendo ¡Soy Talleres, soy Talleres!, ese cántico que interpretaron nuestros abuelos y nuestros padres.
Por que hoy, además de recordar a nuestros mártires y de volver a encomendar a Dios las almas de Matías, Alan, José Luis y Pablo, el pueblo periqueño declara que hoy es el ¡Día del hincha de Talleres!
Por que ellos y nosotros, siempre estaremos, aún después de la muerte…
El Poeta del Futbol

