Sería Cuyaya seguramente el lugar de las despedidas. El quechua también puede darnos otra explicación del nombre: puede traducir “querencia”, donde se quiere: de querer o de amorío. I, según las viejas tradiciones jujeñas, Cuyaya era lugar romántico de citas, era sitio propicio para los enamorados, pues sus sauces, sus tipas y sus molles daban silenciosas umbrías a los esparcimientos, que debían eludir discretamente a la vieja población…
Páginas de Bolivia por Horacio Carrillo, pag. 175. B. Buttazzoni editor, Jujuy. 1928.
HORACIO CARRILLO

