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Fin de la unanimidad en Cuba: abstención récord y votos nulos o en blanco marcan nueva era

Uno de cada tres electores no asistió a las urnas.

  • La abstención del 31,5% constituyó un récord en la historia de la Revolución.
  • Crece la disconformidad en las calles ante la grave situación social en el país.

Casi uno de cada tres cubanos se abstuvo de votar en las elecciones locales. La abstención del 31,5% constituyó un récord en la historia de la Revolución, acostumbrada hasta hace unos años a niveles de participación que superaban el 95% en un país donde el sufragio no es obligatorio y la elevada asistencia era vista como una muestra de apoyo monolítico al sistema socialista.

Unas 8,3 millones de personas estaban habilitadas para elegir a los 12.427 delegados del Poder Popular, una especie de concejales, el 27 de noviembre. A las urnas concurrieron 5,7 millones, pero de los votos válidos el 5,22% fue en blanco y el 5,67% nulo. La cifra impacta: medio millón de electores eligieron votar en blanco o anular su voto, en una muestra de disconformidad con la difícil situación social y económica que vive la isla.

La participación fue del 68,58%, una cifra normal para el promedio general de la región. De hecho, en las elecciones legislativas de 2021 en la Argentina votó el 71% del padrón contra el 67% que lo hizo en las Primarias Abiertas y Obligatorias (PASO) que las antecedieron.

Pero la suma de abstenciones y votos en blanco o nulos superó el 42%, un número sin precedentes para Cuba. Más de cuatro de cada 10 cubanos no votaron, lo hicieron en blanco o anularon su voto. Este domingo 4 de diciembre se realizó la segunda vuelta para elegir 925 concejales, en cuyas circunscripciones ningún candidato superó el 50% de los votos.

El fin de una era: los cubanos muestran su disconformidad creciente con la Revolución

Hasta hace unos años, los días de elección, los “pioneros” (estudiantes de escuela primaria) tocaban las puertas de los vecinos temprano para invitar a votar. Si el tiempo pasaba y el elector no aparecía por el centro de votación, era el turno del presidente o presidenta del CDR (Comité de Defensa de la Revolución) que funciona en cada cuadra de cada pueblo o ciudad de la isla.

Su tarea era tratar de convencer al elector de cumplir con su deber cívico a favor de la Revolución. A veces, la charla incluía algunas advertencias sobre las repercusiones negativas en su futuro laboral y social que podría traerle al vecino díscolo su negativa a sufragar. La participación era casi unánime.

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Ahora, la tendencia cambió. TN consultó a varios vecinos de distintos barrios de los cuatro puntos cardinales de La Habana (Alamar, Vedado, Miramar, La Güinera y Marianao). La respuesta fue coincidente y contundente: “No vino nadie” a invitarlos a sufragar.

“Ni mi marido ni yo fuimos a votar. Ejercí mi derecho constitucional. Esa fue mi forma de protestar”, dijo a TN Juana Ramírez, del municipio de Habana del Este.

Otros vecinos fueron aún más determinantes. Migdalia Gutiérrez Padrón, cuyo hijo Brusnelvis Cabrera Gutiérrez cumple una condena a 10 años de prisión por participar de las protestas del 11 de julio de 2021, publicó una foto en su página de Facebook con una leyenda que decía “No voto”.

“En dictadura no se vota”, afirmó a TN en un diálogo por Whatsapp.

La mujer, que vive en el humilde barrio habanero de La Güinera, foco de las protestas de mediados del año pasado, dijo que la abstención récord registrada en las elecciones “es lo mejor que pudo pasar”. “Cuba no aguanta más. Lo peor que tiene Cuba en estos momentos es el encarcelamiento con tantos presos políticos y la falta de derechos humanos. Hay hambre y miseria”, denunció.

La isla vive una situación límite. Hay apagones diarios de varias horas, escasez de productos de primera necesidad, filas interminables para conseguir alimentos y una emigración que crece día a día, en especial entre los jóvenes. Además, las protestas del 11 y 12 de julio de 2021 dejaron secuelas en la población, tras las condenas a penas de hasta 30 años de prisión dictadas por la justicia a cientos de manifestantes.

Pero las autoridades destacaron que el proceso electoral fue un éxito. “Cuba mantiene su estabilidad política y social, independientemente de la asfixia económica que nos están tratando de implantar para que la población, por el descontento, la desesperanza y el agobio debido a las carencias, haga el anhelado estallido social que quiere el Gobierno imperial”, dijo el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel.

Cómo viene bajando la participación electoral tras la muerte de Fidel Castro en Cuba

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Cuando Fidel Castro vivía, los niveles de participación electoral sobrepasaban el 95%. En 2015, un año antes de su muerte y cuando el país estaba bajo el mando de su hermano menor, Raúl Castro, la asistencia fue del 89%.

En los comicios municipales de 2017, ya sin Fidel, la abstención fue del 14%. Y no paró de crecer. En el referéndum de septiembre pasado que aprobó el Nuevo Código de las Familias, que incluye el matrimonio igualitario, uno de cuatro cubanos no fue a votar. Pero hubo un dato más significativo: el 32% de los votos válidos fue para el “No” al nuevo código y en contra de la posición defendida por el gobierno de Díaz-Canel.

El fenómeno viene aumentando año a año. Pero desde el gobierno se sigue intentando mostrar la misma unidad monolítica en torno a la Revolución. La presidenta del Consejo Electoral Nacional, Alina Balseiro, expresó que “los resultados demuestran el respaldo” del pueblo cubano “a sus representantes populares y la confianza en su Revolución”.

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Esta fue solo la primera tanda del calendario electoral cubano. Los concejales electos propondrán el 50% de los candidatos a la Asamblea del Poder Popular (Parlamento nacional). La otra mitad será impulsada por una comisión integrada por organizaciones afines al gobierno comunista. Los legisladores se elegirán en elecciones previstas en 2023. Una vez constituido, el Parlamento propondrá entonces a los miembros del Consejo de Estado y la presidencia.

FUENTE: TN

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