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Morir por coronavirus en Jujuy y el dolor de no poder despedirse

La definen como la enfermedad de la soledad, porque no permite que los familiares puedan acompañar a su ser querido. En Jujuy no hay unicidad respecto al protocolo a seguir ante un fallecimiento y familiares de las víctimas reclaman "deshumanización".

  • El coronavirus no permite que los familiares despidan a sus muertos.
  • En Jujuy no hay unicidad en cuanto al protocolo.

Sin visitas, ni velatorio, ni último adiós, el coronavirus es la enfermedad que no nos deja despedirnos de nuestros seres queridos.

Por protocolo, está establecido que las inhumaciones se realicen junto a contados familiares, quienes no pueden siquiera ver por última vez al fallecido, ni tampoco acercarse a su féretro.

En una oportunidad el Dr. Pablo Jure, integrante del COE, explicó que en Jujuy el protocolo está cargo del Ministerio de Ambiente de la Provincia y que la persona ingresa en un “sistema de bloqueo y bioseguridad a través del uso de bolsas especiales”.

Sostuvo que se trata de un “sistema muy bien vigilado” que se implementa en los servicios de inhumación públicos y privados, así como también en los cementerios. Dijo además que entre las medidas se contempla la contención de la familia de la persona que fallece.

Más allá de las intenciones que persigue el COE, los familiares de las víctimas de coronavirus reclaman “deshumanización” y que no hay unicidad en los protocolos.

El caso más conmocionante y que tuvo repercusión nacional fue el de Rosario Zamudio Iriarte, la niña jujeña de 8 años que falleció el 12 de julio pasado.

“Seguí la camioneta hasta el cementerio. Le supliqué al chofer que me dejara acercarme al cajón. Lo toqué y le dije que la amaba. Hubo falta de humanidad. Y que te digan que no podés decirle adiós es incomprensible. Mi hija no merecía ese trato en su último momento”, contó en una entrevista de Infobae, Alicia Iriarte, madre de la niña.

Fue un sábado 11 de junio, por la noche que le dio el último beso. Le dijo “te amo”, le acarició la cara y la dejó partir. Estaban, las dos, en la fría sala de terapia intensiva del sanatorio Nuestra Señora del Rosario de San Salvador de Jujuy. Una hora antes había llegado el resultado del test de Covid-19 positivo.

El protocolo establecía que tenía que ser trasladada al Hospital Materno Infantil de la ciudad. Alicia pensó que en unos días volverían a estar juntas, pero Rosario, su única hija, falleció el domingo 12 a las seis de la tarde. Su mamá nunca más la vio, ni viva, ni muerta.

Llamativamente ese mismo día en plena cuarentena, un cortejo fúnebre acompañó un efectivo policial fallecido hasta la ciudad de La Quiaca, situación que expuso que no se sigue una misma línea para todos los casos.

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