La basura sigue ganando espacios en Palpalá
El acceso al Barrio Martijena por Ruta 21 continúa siendo un vertedero de basura; a lo largo de 500 metros se observa la desidia con la cual se acumulan los residuos a la vera del camino. Así también en el barrio 9 de julio unos microbasurales se encuentran en expandiendose en dos de las esquinas más transitadas.
La ciudad siderúrgica continúa siendo afectada por la contaminación. En enero de este año se había dado a conocer el estado de abandono en el que se encontraba la Ruta 21, con gran cantidad de basurales a cielo abierto a la vera del camino. Cuatro meses después el panorama sigue siendo el mismo.
Las autoridades no acusan recibo del perjuicio que representa la falta de una política ambiental capaz de dar respuesta al problema de la basura. Mientras tanto los vertederos a cielo abierto se emplazan en los márgenes, donde vecinos desaprensivos y comerciantes arrojan residuos orgánicos, electrónicos, plásticos, escombros y maleza.
Con el tiempo se fueron formando montículos, hoy más difíciles de erradicar y que además constituyen un daño para la salubridad de las personas.
Así también en el barrio 9 de julio, dos microbasurales se encuentran en periodo de expansión en Av. 23 de febrero y Av. Libertad y otro en calle San Luis y Av. Libertad, haciendo visible la falta de compromiso con el medio ambiente, la higiene y la salud.
La apuesta del ministerio de ambiente era el Plan GIRSU (Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos), un proyecto que tenía como objetivo convertir a la provincia en un “Jujuy Verde”, a través de la creación de la empresa estatal (GIRSU S.E.) que prestaría servicio en cada municipio y cobraría por él.
A poco de finalizar la gestión no hay resultados que permitan reconocer mejoras. Por el contrario, los basurales y micro basurales proliferan.





