En Jujuy se viola una ley ambiental
Ni la justicia ni el gobierno intervienen ante el tratamiento ilegal que se realiza en Jujuy de los residuos patógenos, los desechos de clínicas y hospitales que se arrojan a cielo abierto en tierras productivas. Los nexos entre empresas y políticos, entre las razones.
Tiempo atrás, la Izquierda dio a conocer una grave acumulación de residuos patógenos en El Pongo y ante ello solicitó, mediante un proyecto en el Concejo Deliberante capitalino, la creación de una comisión auditora que investigue el tema.
La denuncia reavivó la polémica en torno a un tema que es de público conocimiento: En Jujuy, no se le da un tratamiento efectivo a los residuos patógenos violándose de esta forma las normas de bioseguridad con todos los riesgos que eso puede implicar para la salud pública.
En el seno del Concejo Deliberante, el oficialismo acusó falencias técnicas en el texto del proyecto de la Izquierda y simplemente no lo trató.
Asimismo, el presidente del cuerpo deliberativo, Lisandro Aguiar, minimizó la cuestión argumentando que se practica un tratamiento primario con cal y que se está avanzando en la incorporación de nuevas tecnologías para resolver el tema.
Tampoco se cuestiona desde el oficialismo la responsabilidad que le cabe en todo esto a la empresa prestataria del servicio de recolección de residuos LIMSA bajo el control del diputado Rivarola.
La sociedad jujeña está hoy a merced de la contaminación producto de la falta de control, de proyectos anunciados con demasiada antelación y hasta una justicia que brilla por su ausencia pese a funcionar en el territorio el primer Juzgado Ambiental del país.
El artículo 200 del Código Penal es muy claro al respecto: “Será reprimido con reclusión o prisión de TRES (3) a DIEZ (10) años y multa de PESOS DIEZ MIL ($ 10.000) a PESOS DOSCIENTOS MIL ($ 200.000), el que envenenare, adulterare o falsificare de un modo peligroso para la salud, aguas potables o sustancias alimenticias o medicinales destinadas al uso público o al consumo de una colectividad de personas”.
b) Separar adecuadamente y no mezclar residuos peligrosos incompatibles entre sí.
c) Envasar los residuos, identificar los recipientes y su contenido, numerarlos y fecharlos, conforme lo disponga la autoridad de aplicación.
d) Entregar los residuos peligrosos que no trataren en sus propias plantas a los transportistas autorizados, con indicación precisa del destino final en el pertinente manifiesto.
a) Mezclar residuos peligrosos con residuos o sustancias no peligrosas, o residuos peligrosos incompatibles entre sí;
b) Almacenar residuos peligrosas por un período mayor de diez (10) días;
c) Transportar, transferir o entregar residuos peligrosos cuyo embalaje o envase sea deficiente;
d) Aceptar residuos cuya recepción no esté asegurada por una planta de tratamiento y/o disposición final;
e) Transportar simultáneamente residuos-peligrosos incompatibles en una misma unidad de transporte.
Gustavo Farfán, asesor legal, de la institución colegiada que nuclea a los odontólogos de la provincia confirmó que “No hay un tratamiento adecuado de los patógenos no solo los que trabajan los odontólogos” sino también los que están en viviendas y otros lugares.
El letrado recordó que hubo una empresa salteña que manifestó su intención de brindar ese servicio en salta pero que por alguna razón eso no llegó a buen puerto. Cabe preguntarse aquí que intereses jugaron en contra y que respaldo político pudo haber de por medio.
“No se le está dando atención a la generación recolección y disposición legal. No hay ninguna empresa en Jujuy que se ocupe de los patógenos”, afirmó.
Farfán habló de la inacción del Concejo Deliberante pero también se mostró disconforme respecto de cómo se excluye de toda responsabilidad a la empresa de recolección: “La ley dice que el generador de residuos debe responder civil y penalmente y no se responsabiliza a la empresa prestataria del servicio. Las penas recaen en el generador no en el transportista”.
En ese contexto, señaló que no hay un régimen riguroso para retirar los residuos patógenos y que muchos estudios odontológicos termina almacenándolos hasta que son finalmente recolectados. “En los estudios odontológicos hay focos de contaminación peligrosos. No pasan a recoger los residuos todos los días. Eso se debe sacar en horarios especiales y en bolsas especiales”.

