Cerraron la Vieja Terminal de Ómnibus, se cerró un capítulo de nuestra historia
Muchas delegaciones de fútbol partieron desde la Terminal, algunas figuras del espectáculo o de cualquier ámbito llegaron hasta allí para pisar tierras jujeñas.
Los viejos de los que me contaban cosas de la ciudad o del fútbol, siempre me decían: “no dejés de contar que antes que sea la Terminal de ómnibus, antes había un potrero en la que se jugaban los partidos más ríspidos del momento, eran changarines contra tipos laburantes de las adyacencias, en dónde se sacaban astillas por ganar “La parada” que estaba en juego.
Las bajadas de tierra, antes que se formaran los Barrios Mariano Moreno o Castañeda, servían de tribunas naturales para ver aquellas disputas futboleras.
Hasta que llegó el progreso paulatino y ese solar de las tardes jugando al “chuti”, le tuvieron que dar el paso a la flamante y pomposa terminal de ómnibus que se instalaría por ese lado.
La construcción llevó su tiempo, pero al fin y al cabo, la Obra se concretó. Jujuy dejaba de ser solamente una provincia histórica sino de algún modo progresista. Porque ese 19 de Abril de 1593 quedaba atrás, para darle paso más adelante a las edificaciones coloniales entre los Ríos Xibi-Xibi y el bravo Río Grande. De pronto aparecería el puente General Lavalle.
Como les contaba allá por 1935 empezaban a aparecer viviendas en lo que sería más tarde Cuyaya, Villa Castañeda, San Pedrito y Villa Mercedes (hoy Almirante Brown)…
Entre el sesenta y el setenta aparecería el barrio Mariano Moreno como una falda que derivaba en la estación de colectivos de Capital. Ese edificio que se erigió bajo el mandato del grandioso Gobernador Carlos Snopeck. Esos dirigentes de raza, irrepetibles para esta época…
¿Qué más decirles? Que a partir de ese momento la ciudad comenzó un derrotero, hasta continuar en lo que hoy se convirtió nuestra ciudad, en un remolino impetuoso de autos, motos, movimientos comerciales, que hicieron de la tranquilidad de Jujuy, un maremágnum de vehículos y gente que contaminaron la paz de “La Tacita de Plata”.
Con decirles que Don Urbina, un vecino del barrio Gorriti fue el primer taxista con su único vehículo que trasladaba a los pasajeros que llegaban a la ya existente estación terminal de ómnibus. Lógicamente después aumentaron los taxis pero de una manera mesurada, por lo que no había choques ni líos, lo cual hoy es moneda corriente.
En mi memoria y sobre todo sosteniendo esta foto de aquellos años mozos, veo a esa Terminal impecable, sin publicidades alrededor, con espacios de césped impolutos, con poca gente en las plataformas y un par de colectivos estacionados dispuestos a salir. Perdón, pero no es publicidad, ahí observo la empresa Balut (aún existente) y el “Panamericano” que iba al norte de nuestra provincia.
Muchas delegaciones de fútbol partieron desde la Terminal, algunas figuras del espectáculo o de cualquier ámbito llegaron hasta allí para pisar tierras jujeñas. Aunque naturalmente la estación de trenes y más tarde el aeropuerto Horacio Guzmán fueron los lugares de arribo para las célebres figuras de aquel entonces.
Tantas veces tuve que ir a buscar entrevistas a la terminal haciendo guardias por el retraso de la llegada de los colectivos a los deportistas jujeños que no le daba “El cuero” para tomarse un avión.
En muchas oportunidades me di un abrazo con amigos y algunas novias en mi adolescencia, porque partían rumbo a sus lugares de estudio en otras provincias.
Lo más lindo fue –no hace mucho – haberme tomado un bus hacia las playas de Chile con mi hija Florencia que marcó un antes y un después de mi felicidad, cuando luego me quedé sin trabajo.
Pero esta foto que tengo en mano, muestra un ayer mucho más cándido de los momentos que se vivían por entonces, es una postal que me llevaré en la médula de mis sentimientos.
Hoy pasé por la terminal de ómnibus apenas cerrada recientemente y les juro que se me partió el alma.
Pero esto es así, a los jujeños nos quitaron tantas cosas, no nos devolvieron nunca nada, y nos siguen engrupiendo porque creen que seguimos siendo corderos y no leones como lo soñaron nuestros ancestros.
Pero no me quiero meter en política ni en discusiones que ya son estériles. La Vieja Terminal de ómnibus pasó a ser un edificio que bien podríamos los jujeños considerarlo un patrimonio sentimental nuestro.
Aunque ya se había constituido en un lugar intransitable y poco estético, yo me quedo con esta foto que refleja la nostalgia de una tacita de plata verdadera y de una legión de gente que fuimos jujeños de verdad.
El Poeta del Fútbol

