"No hay donde meter un muerto más", han advertido desde la administración la falta de espacio en la necrópolis.
Sin soluciones, la realidad se agrava aún más
Sin ningún tipo de solución, se ha llegado a un punto de saturación límite que roza la emergencia sanitaria y humanitaria.
La encargada del lugar, Mirta Juárez, hizo público un desesperado llamado al gobernador de la provincia para que intervenga de manera urgente y ayude al intendente local, Rolando Ficoseco, a habilitar el postergado nuevo cementerio de Perico.
"Estoy contenta porque con mucho esfuerzo construimos 50 nichos más, pero eso es para la gente que puede comprar un cajón adecuado. La gran mayoría de los que fallecen no tienen cobertura y necesitan sepultura en tierra. Ya no tengo lugar física y realmente, señor Gobernador, no puede ser que estemos poniendo cuatro, cinco y hasta seis difuntos encimados en una sola fosa por falta de espacio", denunció conmovida.
Detalló que el histórico cementerio —que cuenta con más de un siglo de antigüedad— recibe un promedio diario de entre dos y cinco inhumaciones, lo que vuelve insostenible la administración del espacio. "Es una responsabilidad muy pesada. Me dan ganas de presentar la renuncia porque soy yo la que tiene que ver dónde poner a cada fallecido en un sistema colapsado", confesó.
Inseguridad y robos de coronas completas
A la preocupante falta de espacio se suma el abandono en materia de seguridad. Juárez advirtió que el predio carece de vigilancia policial o municipal de forma permanente, especialmente durante los fines de semana cuando la afluencia de público es mayor y se abren los portones secundarios.
"No tengo seguridad hoy, ni voy a tener a la tarde. El fin de semana es cuando más se necesita y no mandan a nadie. Los robos acá son constantes: se roban las coronas de flores completas que recién acaban de colocar, se llevan los floreros de bronce y rompen las rejas de los panteones. Nadie ve nada", lamentó.