Jujuy | Cárcel insegura |

Otra vez las denuncias asedian al penal de Gorriti

Drogas, dinero, celulares y complicidad de los uniformados: un episodio de violencia volvió a agitar una ola de trascendidos y comentarios con pedido de reserva sobre la realidad de uno de los penales más peligrosos de la región.

El penal N°1 de barrio Gorriti, ubicado a metros del principal acceso a la Capital de Jujuy, cada tanto ocupa las portadas de los diarios locales. 

Con una frecuencia alarmante, la muerte de presos o agresiones al personal penitenciario, forman parte de las crónicas policiales en los medios de comunicación. 

Hace menos de un semestre, un interno de 23 años, condenado por robo, fue asesinado a puñaladas por otro preso, en el marco de una disputa personal, de acuerdo a la información brindada por las autoridades. 

En las últimas horas, un interno y un guardiacárcel fueron protagonistas de una situación extrema, en la que el primero habría atacado con una trincheta al uniformado. 

Según el relato del episodio realizado por fuentes inobjetables, el interno intentaba autolesionarse cuando fue advertido por el uniformado, que al intentar persuadirlo para que deponga su actitud, fue atacado. 

El hecho fue minimizado por las autoridades del servicio penitenciario, pero su sola aparición vuelve a poner bajo la lupa la situación de esta unidad. 

Según relatan tanto familiares de internos como de guardiacárceles, las falles en el control de lo que ingresa al edificio crean un contexto de riesgo para todos los que ingresan. 

Esto se suma a la súper población de internos en el lugar. En un edificio pensado para 600 personas, sólo los presos suman más de 900. 

Según transciende de los propios muros, allegados de quienes están privados de su libertad logran arrojar a los patios internos desde celulares, dinero y droga, que luego ellos mismos recogen. 

Las mujeres, en tanto, esconderían en sus vaginas elementos como celulares, o dinero, que envuelven en profilácticos y logran sortear las requisas. 

Además, como hace un lustro, vuelve ponerse un manto de sospechas sobre el comportamiento del personal con cierta jerarquía de la institución. “¿Para qué querrían dinero los internos si no es para comprarle a alguien droga?”, deslizan por lo bajo. 

El gobierno planea descomprimir la situación de Gorriti con la construcción de cárcel de Yuto, un edificio que está presupuestado dentro de las obras que llegarán a Jujuy vía Plan Belgrano. Su costo ascenderá a los 400 millones de pesos. 

Mientras tanto, la unidad penitenciaria número 1 del servicio provincial, sigue siendo una zona de riesgo. 

 

 

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