El 3er Malón de la Paz volvió a movilizar contra la criminalización de la protesta
- Nueva ronda del 3er Malón de la Paz en Capital Federal; continúan acampando frente a Tribunales.
- La columna integrada por comunidades indígenas de Jujuy, junto a organizaciones sociales y sindicales copó la ciudad de Buenos Aires.
- Cronistas en el lugar solicitan colaboraciones de ropa y abrigo para soportar las condiciones climáticas, también denuncian malos tratos de la policía.
La historia de colonización se ha invertido en una Capital Federal colmada por los pueblos aborígenes del norte argentino, residentes de la silenciosa Puna que ya no pueden permitirse una resiliencia inmóvil y se han trasladado voluntariamente más de 1.500 kilómetros para hacerse sentir en el único lugar del territorio nacional donde Dios atiende.
Derogar parcial o totalmente una Constitución que consideran ilegal e ilegítima es una tarea tan difícil como generar una reacción veloz entre los integrantes de un Suprema Corte de Justicia que activa los expedientes a su ritmo y muchas veces por intereses propios. Tarea ardua si las hay, pero que no altera los nervios de acero curtidos entre árido y amado suelo andino, la protesta conserva el estilo pacífico que la caracteriza, aún cuando debe soportar la falta de tacto de las fuerzas de seguridad.
Evocando el espíritu de las primeras dos ediciones (1946 y 2006) el 3er Malón de la Paz no pretende irse luego de semejante travesía sin lograr el cometido original: defender sus tierras y recursos naturales ante el avasallamiento de instituciones políticas que no la representan. La permanencia en Talcahuano y Lavalle continúa frente al frío del cemento porteño, ocultos entre la neblina rioplatense que los envuelve cada mañana.
Ropa, zapatillas, garrafas, colchonetas, sillas y utensillos, son algunos de los elementos más solicitados por la comunidad indígena junto a los aliados jujeños, además de otros que fueron sumando por el viaje. De Tribunales no se mueven más que para decorar las calles contiguas con sus coloridas Wiphalas, cantos y despliegue totalmente pacífico.
La policía de la Ciudad no ha sido el mejor anfitrión desde el arribo del martes, según las crónicas de los periodistas que apoyan la causa, no han permitido instalar baños químicos en la Plaza Lavalle donde hacen permanencia. Incluso han custodiado cada movimiento de las columnas manifestantes con excesivo receloso, afortunadamente sin extralimitarse. Mientras tanto llegó la noticia de muchos comuneros, referentes de organizaciones sociales y manifestantes contra la sanción de reforma multados con millonarias contravenciones, expandiendo y ratificando el universo de amenazas propinadas por el fiscal de Estado tiempo después de los episodios del pasado 20/06.
No obstante la nueva ronda del 3er Malón de la Paz se concretó aprovechando una mañana de sábado templada (domingo con probabilidad de lluvia), atravesando la inmensa avenida 9 de Julio y recorriendo la popular Diagonal Norte camino a Plaza de Mayo. Una vez más paradoja de la historia: el grito Jallalla resuena entre gigantes de cemento, guaraníes, atacamas, Kollas y Omaguacas, entre otras comunidades presentes, dominan por asalto pacífico a la ciudad de la furia.