“Nos mandan mercadería pero no es mucho, el gobierno reconoce no más de 90 personas pero tenemos más de 100 y muchos otros que aún no estando inscriptos también se acercan. A veces nos quedamos sin arroz, azúcar, leña, por suerte la parroquia Espíritu Santo nos manda donaciones y cuando no es suficiente, salimos a vender empanadas para costear más mercadería”, explicó la integrante del comedor "Tacitas Solidarias" del barrio Antártida de Palpalá, mientras preparaba la comida que servirá al mediodía.
Embed - Crece la asistencia de ancianos a comedores de Palpalá
Muchos comensales se acercan temprano, desde las 8 de la mañana para consultar si cocinarán, dado que aún con el esfuerzo no siempre hay suficiente alimento. Una tarea que conmueve a las cocineras, quienes padecen calor y humedad dada la precariedad del lugar, pero que refuerzan el compromiso “sobre todo por los niños y los ancianos”.
“Nos da pena porque las personas mayores desde las 8 están esperando para ver si hay suficiente para darles el almuerzo, otros no están anotados pero piden y les decimos que nos vengan a ver después del mediodía para ver si hay un plato de más”.
Tenemos varios que nos dejaron sus papeles para entrar en la lista. Siempre se les da, un plato no se le niega a nadie, incluso hay cinco personas en calle, que cuando no tenemos leña, su desesperación es tal que van a buscarla por sus propios medios, no se de donde sacarán pero al rato vuelven Tenemos varios que nos dejaron sus papeles para entrar en la lista. Siempre se les da, un plato no se le niega a nadie, incluso hay cinco personas en calle, que cuando no tenemos leña, su desesperación es tal que van a buscarla por sus propios medios, no se de donde sacarán pero al rato vuelven
Tenemos varios que nos dejaron sus papeles para entrar en la lista. Siempre se les da, un plato no se le niega a nadie, incluso hay cinco personas en calle, que cuando no tenemos leña, su desesperación es tal que van a buscarla por sus propios medios, no se de donde sacarán pero al rato vuelven