Lo que ocurre en Jujuy es una ilustración clara de doble discurso político: por un lado, candidatos a diputados nacionales que prometen una revolución educativa y presentan planes grandiosos en plena campaña; por otro, la realidad de los docentes que deben vender lo que pueden para llegar a fin de mes, mostrando una precariedad laboral que no admite improvisación.