El encuentro ante Lanús terminó con victoria por 3-1, por la jornada 18 y anteúltima fecha de un campeonato, en el que Boca concluyó segundo, junto a Estudiantes y Godoy Cruz, a cinco puntos de River. Solo faltaba el partido ante Gimnasia, en La Plata, donde Riquelme no jugó.
Los goles de aquel triunfo frente al Granate de Guillermo Barros Schelotto los hicieron Emmanuel Gigliotti, Nicolás Colazo y Claudio Riaño. El empate transitorio fue de Diego González y el Xeneize, dirigido en ese entonces por Carlos Bianchi, terminó con uno menos por la expulsión de Daniel Díaz.
Como para hacer imborrable la última función, Riquelme les regaló a los hinchas una fantasía: le hizo un caño a Carlos Izquierdoz sin tocar la pelota y a dos minutos del final, el Virrey lo reemplazó por Juan Sánchez Miño para que reciba la ovación de toda su gente.
El conflicto con Daniel Angelici por la renovación de su contrato precipitó su salida, aunque su intención era continuar en Boca y retirarse a los 40 años de edad en el club de sus amores. Con 35, se fue a cerrar su carrera en Argentinos, lugar donde nació, para ayudarlo a volver a la máxima categoría.
Los números de Riquelme en Boca indican que jugó 388 partidos oficiales y marcó 92 goles. Además, consiguió 11 títulos (cinco locales, tres Copas Libertadores, una Intercontinental, una Recopa Sudamericana y una Copa Argentina) y es el futbolista con más presencias en la Bombonera.
El regreso al patio de su casa, como suele llamar al estadio xeneize, fue en la despedida de Sebastián Battaglia. Actualmente es el vicepresidente segundo del club, se consagró campeón del último certamen y se espera que en poco tiempo pueda organizar su tan ansiado encuentro homenaje.