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Bergoglio y el Kirchnerismo vuelven a encontrarse

Las relaciones entre Bergoglio con el gobierno K no fueron del todo buenas. A finales de 2011, el entonces cardenal, dejó el Episcopado Argentino tras seis años signados por una tensa relación con Néstor y Cristina Kirchner.

La pobreza, la pelea con el campo y el clima de "crispación", la Ley de Matrimonio Gay, fueron algunos de los temas que tensaron la relación entre la actual presidenta y el cardenal, ahora nuevo papa Francisco I.

Los cuestionamientos dejaron una brecha abierta para que el oficialismo permanentemente hiciera saber sus críticas a la iglesia argentina.

Bergoglio fue para el ex presidente Néstor Kirchner un “exponente de la oposición”. Así lo catalogó luego del primer año de gestión del mandatario y de varios cruces que tuvieron en distintas oportunidades y que luego se profundizaron con la presidencia de Cristina Fernández. En ese entonces cuestionó a Néstor hablando de  "el exhibicionismo y los anuncios estridentes", en un mensaje encriptado, dirigido al ex presidente.

Con Néstor Kirchner las relaciones nunca fueron las mejores. Sus primeros desencuentros fueron un año después de asumir el primer mandato presidencial.  En el 2005 Néstor se negó a ir a la homilía aduciendo que el diálogo con la Iglesia estaba roto, o directamente no había relación con la Iglesia. En esa oportunidad Bergoglio decidió suspender el oficio religioso como señal de que había un distanciamiento muy grande entre ambos sectores.

Es recordada aquella frase con la cual se expresó Néstor, "Nuestro Dios es de todos, pero cuidado que el diablo también llega a todos, a los que usamos pantalones y a los que usan sotanas”.

En el 2006, hubo un intento de acercamiento entre el gobierno y la Iglesia cuando se  habló de una “amistad social”, expresada en el tedeum que ofició ese año el cardenal.

Pero pronto se rompería con ese equilibrio con la llegada  de Cristina al poder. El primer encontronazo fuerte fue casualmente cuando el religioso le reclamó a la mandataria  un “gesto de grandeza” para ceder ante las presiones del “campo” en aquel conflicto por las retenciones móviles, donde también su vicepresidente Julio Cobos, conspiró contra el gobierno K.

Entonces Bergoglio volvió a lanzar un misil que pegó duro en el Kirchneerismo: "el peor riesgo es homogeneizar el pensamiento" y llamó a terminar con la "crispación social". El mensaje fue claro, y toda la Iglesia lo entendió así, menos el gobierno de aquel entonces.

El quiebre definitivo con Cristina se produjo con la Ley de Matrimonio Gay que impulsó el gobierno de la Presidenta. Bergoglio nunca estuvo de acuerdo con la postura de la presidenta y allí se rompió todo diálogo.

El proyecto de de matrimonio entre personas de un mismo sexo, terminó de alejar a Bergoglio de  Cristina hasta el día de hoy, donde la presidenta dio la primera muestra de reconciliación con la iglesia.

Cristina en su mensaje le deseó al flamante Papa una “fructífera labor pastoral” y anunció su presencia en el acto de asunción de mando. De ahora en más, la presidenta seguramente respetará la nueva investidura de Bergoglio; la nueva autoridad mundial de la iglesia Católica.

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