Transporte: nueve días de delirio
Empresarios, dirigentes gremiales, funcionarios locales, todos forman parte de una trama que no hace más que faltarle el respeto a las 160 mil personas que se transportan en colectivos y que los enriquecen, en una puja por poder y dinero que se ha vuelto insostenible.
Jujuy va camino a registrar un penoso récord: de los últimos 9 días, 8 habrán transcurrido sin transporte público urbano a interurbano.
Las empresas buscan que el estado (toda la sociedad) les dé más dinero. Desde que el gobierno nacional se propuso ordenar el festival de subsidios que derrochó recursos durante una década, no hacen más que quejarse.
Con absoluto sentido común, el Ministerio de Transporte de la nación dispuso que la provincia de Jujuy, que desde hace tres años recibe más dinero en concepto de coparticipación, se haga cargo de los subsidios a la tarifa del transporte.
Dicen estar ahogados financieramente, pero luego de seis días sin recaudación por el paro de sus choferes, mágicamente se comprometieron a pagar los sueldos y aguinaldos que debían, tras recibir un dinero que sabían que recibirían de todas formas. Para variar, otra vez el dinero lo puso el estado.
Los trabajadores, por su parte, encabezaron un legítimo reclamo: exigieron cobrar por lo trabajado, tan simple como eso.
Pero los dirigentes de la Unión Tranviarios Automotor, torpemente apuntaron sus reclamos contra el gobierno, exigiendo que aumente los subsidios. ¿Nada que decir contra sus patrones?
Cuando por fin el paro de seis días en la provincia se destrabó, y el ánimo de la sociedad no daba para retomar tan pronto una medida de fuerza, la UTA vuelve a parar, esta vez por un reclamo de recomposición salarial planteado a nivel nacional.
Este último caso fue llamativo. Mientras los dirigentes sindicales parecían proclives a levantar la medida de fuerza, ejecutivos de las empresas se esforzaban por ratificar que el paro estaba vigente y responsabilizaban al gobierno por no realizar “ningún ofrecimiento”. El mundo del revés: empresarios preocupados por que se sepa que había paro.
Los funcionarios de la provincia, en medio del desconcierto, exasperan con su inacción. Los menos ingenuos dudan: ¿es sólo incapacidad o hay intereses mezclados? Su crónica falta de transparencia alimentan todas las sospechas.
Como sea, hace nueves meses, en noviembre de 2018, supieron que el gobierno nacional les transferiría el manejo financiero del sistema de transporte. Su tenue reacción, en ausencia del jefe de la administración pública, generó más desconcierto. Desde China, Gerardo Morales, bramó por whatsapp para poner orden, pero no fue mucho lo que logró.

