Durante el cónclave, la directora gerente formalizó un apoyo explícito a las medidas asumidas por el Presidente para cumplir con el acuerdo. “Presidente, vamos bien. Las cosas están funcionado”, le dijo Georgieva a Alberto Fernández durante el encuentro a puertas cerradas.
Y durante la conferencia de prensa ofrecida a continuación, la directora gerente cerró el círculo: no descartó que se modifiquen las metas del plan acordado con el FMI como consecuencia de la situación internacional.
“Este es un contexto mundial de alta incertidumbre y es algo que se debe tener en cuenta, pero ciertamente la implementación del programa son aspectos muy importantes y de hecho expresé mi reconocimiento por lo demostrado por Massa y su equipo. En la medida en que vayamos entendiendo mejor el desempeño de Argentina en el contexto mundial, observando la trayectoria del crecimiento así como la evolución de la inflación y la eliminación de los subsidios perjudiciales para la argentina, eso son los son aspectos que debemos tener en cuenta sobre el desarrollo que demostrara el país. Debemos analizar las metas en función del programa, avances y condiciones de manera de asegurarnos que la argentina pueda beneficiarse lo más posible”, sostuvo la directora gerente.
Estos dos gestos de Georgieva -apoyo directo durante la reunión y el reconocimiento un posible cambio de metas del acuerdo por la situación internacional-, excedieron las expectativas políticas que tenía Alberto Fernández antes de llegar a la cita con la titular del FMI.
Las metas básicas a cumplir se vinculan al déficit fiscal, la emisión monetaria y los niveles de reservas del Banco Central. El temor en la Casa Rosada se centraba en la dificultad de fortalecer las reservas -una meta que no se cumplió en la segunda revisión- y en la posibilidad de la expansión del gasto público durante 2023 por razones electorales.
Sin divisas en el Banco Central y presionado por la campaña presidencial, era obvio que en Gobierno pensaban en emitir para satisfacer las demandas de gobernadores e intendentes y aumentar el gasto para hacer obra pública. La suma de estas dos variables políticas desembocaban -inevitablemente- en un índice de gasto público por encima de lo previsto en las metas de 2023.
Kristalina Georgieva, asumiendo que se pueden cambiar las metas en el año próximo, hizo un gesto político formidable a favor del gobierno peronista.
En las horas previas a la reunión en el Consulado de Nueva York, Alberto Fernández había diseñado una línea argumental que partía de explicar los impactos negativos causados por la guerra en Ucrania como consecuencia del abrupto incremento de los alimentos y la energía. Santiago Cafiero y Jorge Argüello en Manhattan, y Sergio Massa desde Buenos Aires, aportaron sus miradas para completar la perspectiva presidencial.
En este contexto, el Presidente plantearía a Georgieva que era indispensable resolver la cuestión sobrecargos y la necesidad de acelerar la creación de un fondo de resiliencia para atender a países pobres y de medianos ingresos.