Agua para todos: El Gobierno indiferente ante el reclamo de miles de jujeños

Para la Corte Suprema de Justicia de la Nación, resulta de importancia fundamental el acceso al agua potable de los ciudadanos, ya que incide directamente en la vida y la salud de las personas.

En Jujuy, sin embargo, miles de jujeños carecen de este derecho humano fundamental.

Hace pocos meses había sido la presidenta de la nación, Cristina Fernández de Kirchner, quien señaló que cualquier política pública en materia de Salud no tendría sentido si el Estado no logra garantizar el acceso al agua potable a sus ciudadanos.

El ministro de Agricultura de la nación, Carlos Casamiquela, de paso por Jujuy hace unos días, insistió en que se trata de una cuestión básica y que mientras permanezca irresuelta, lo demás resulta casi superficial.

Ahora, fue el máximo Tribunal de Justicia del país el que se pronunció estableciendo categóricamente que la provisión de agua potable a las personas debería estar fuera de discusión a esta altura de los tiempos.

Fue en el marco de una causa judicial iniciada por vecinos de la localidad de 9 de julio, en la provincia de Buenos Aires, quienes sufren la contaminación por arsénico en la red de agua que les provee el servicio.

Todos estos antecedentes, sin embargo, no surtieron efecto en los funcionarios de la provincia de Jujuy, ni en el gobernador Eduardo Fellner, quienes continúan dando paso a un inexplicable silencio ante el reclamo de los vecinos de la localidad de Vinalito, quienes configuran el emblemático caso de un pueblo entero que sufre la contaminación por hierro en el líquido elemental.

En Los Alisos, el desesperado reclamo de los vecinos no tuvo mejor suerte. Tras las reuniones y el reclamo público emprendido hace ya varios meses, no fue anunciado ningún plan de obras ni siquiera la intención de gestionar una solución.

El gobernador se muestra públicamente en actos durante la visita de funcionarios nacionales o eventualmente realiza anuncios relacionados con la minería. Sin embargo, castiga con su silencio y evita referirse al desesperado reclamo de quienes claman por un derecho humano fundamental: el acceso al agua potable.

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