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Poemas a los abuelos

Todos los 26 de julio se celebra en la Argentina y en otros países del mundo el Día de los Abuelos. La efeméride incluye tanto a los abuelos como a las abuelas y coincide con el día de San Joaquín y Santa Ana, los padres de la Virgen María y abuelos de Jesús. Compartimos algunos poemas

Benedetti, el gran poeta uruguayo, que le cantó al amor y a la vida también escribió al tiempo que se hace carne en la vejez. La representación de la tercera edad constituye la imagen del abuelo que luego de vivir tanto se le vienen, como un tropel, los años encima.

TERCERA EDAD

“Cuando después de muchas penas

conseguiste ser joven / los inclementes años

se instalan soberanos en tu espalda

cuando sabés por fin lo que deseabas

sos un experto acerca de tu infancia

y ya no adoleces de adolescencia

llega la taquicardia y como un gong

te sume en las arenas movedizas

la edad viene a la cama y nos desvela

un aire joven limpia los pulmones

pero la tos espanta las nostalgias

y nos dormimos pobres / desdichados

otras noches soñamos con ser otros

para tomar aliento simplemente

nos claveteamos en el aire

nos malvoneamos en el sol

besamos con los labios que tuvimos

y de pronto prontísimo

la vida usual con su galimatías

nos da las bofetadas de rigor

y sin embargo viejos

lo que se dice viejos

eso es sólo un rumor de los muchachos

por ahora la clave es seguir siendo jóvenes

hasta morir de viejos”

Mario Benedetti

El poeta Pablo Neruda fue un cultivador de la poesía lírica, las odas son las composiciones que tiene como destino un canto de reflexión.

La Oda a la Edad de Pablo Neruda es un canto al tiempo vivido, pero no un canto de nostalgia ni melancólico; es un canto de pasión por lo vivido y muestra la intención de reunir la vida y resumirla en el tiempo.

ODA A LA EDAD

Yo no creo en la edad.

Todos los viejos

llevan

en los ojos

un niño,

y los niños

a veces

nos observan

como ancianos profundos.

Mediremos

la vida

por metros o kilómetros

o meses?

Tanto desde que naces?

Cuanto

debes andar

hasta que

como todos

en vez de caminarla por encima

descansemos, debajo de la tierra?

Al hombre, a la mujer

que consumaron

acciones, bondad, fuerza,

cólera, amor, ternura,

a los que verdaderamente

vivos

florecieron

y en su naturaleza maduraron,

no acerquemos nosotros

la medida

del tiempo

que tal vez

es otra cosa, un manto

mineral, un ave

planetaria, una flor,

otra cosa tal vez,

pero no una medida.

Tiempo, metal

o pájaro, flor

de largo pecíolo,

extiéndete

a lo largo

de los hombres,

florécelos

y lávalos

con

agua

abierta

o con sol escondido.

Te proclamo

camino

y no mortaja,

escala

pura

con peldaños

de aire,

traje sinceramente

renovado

por longitudinales

primaveras.

Ahora,

tiempo, te enrollo,

te deposito en mi

caja silvestre

y me voy a pescar

con tu hilo largo

los peces de la aurora!

Pablo Neruda

Como una alegoría al trabajo, al tiempo y la sabiduría el poeta Gervasio Melgar toma el símbolo de la mano como la representación del lazo familiar con el abuelo.

La expresión de la mano constituye un símbolo de amor y constancia en el paso del tiempo.

¿¡Qué hermosas son tus manos, abuelito!

¡Qué hermosas son tus manos con arrugas!

Son manos que me cuentan una historia

de sudores y penas y dulzuras.

Han trabajado mucho y han sufrido.

Saben de la alegría y de la angustia.

Supieron dar el pan, plantar el árbol,

cultivar el rosal, dar la ternura.

Algún día lejano -dulce día-

tendré abuelo, las manos con arrugas.

Y la gente dirá: ¡Qué hermosas manos!

¡Cómo saben de glorias y de luchas!

Y un nietecito mío, puro, alegre

De alma empolvada con blancor de luna,

abuelo, me dirá -también mis manos

Serán alguna vez, como las tuyas-.

Gervasio Melgar

FUENTE: poemas.top/

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