Belgrano fue el transmisor de las ideas económicas de Valentín Foronda
El primer economista argentino, partícipe de la Revolución de Mayo de 1810, Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano y González, durante su formación académica en España, había asimilado ideas del economista asturiano Baltasar Melchor Gaspar María de Jovellanos y Ramírez (Jovellanos) pero fue discípulo y colaborador personal de Valentín Foronda.
El creador de la bandera argentina trajo al país muchas de las ideas de Foronda, como la necesidad de establecer compañías aseguradoras locales que evitaran que los dividendos de las mismas fuesen giradas al exterior.
Así, a su regreso a Buenos Aires como secretario del Consulado, Manuel Belgrano puso empeño en el impulso a diversas actividades que implicaron un avance hacia un cambio radical en las políticas económicas locales.
El 7 de noviembre de 1796, a instancias de Belgrano, que se había hecho cargo del Consulado dos años antes, se creó la primera compañía de seguros, denominada "La Confianza" mediante una suscripción pública de acciones ya que era necesario crear una "Escuela de Comercio y establecer una Compañía de Seguros Marítimos y Terrestres".
Fue a través de Belgrano, el primer gran economista argentino, que aquellas ideas de cambio y de desarrollo económico también se expresaron en la Revolución de Mayo.
Los estudiosos de Valentín de Foronda, indican que influyó también a través de los nacionalistas catalanes que integraron la Primera Junta, Domingo Matheu y Juan Larrea y vascos como Miguel de Azcuénaga.
Otro vasco, Martín de Álzaga, nacido en Euskadi, ya en 1809 había sido el primero en reclamar, no una suerte de autonomía formalmente dependiente como la aprobada en el Cabildo Abierto del 25 de Mayo de 1810, sino una independencia absoluta de la corona española para el entonces Virreinato del Río de la Plata bajo la matriz de una democracia republicana.
Matheu y Larrea, que integraron el grupo liderado por Álzaga, en el que también participaba Mariano Moreno, se unieron a éste en la Primera Junta en sus diferencias con el presidente de la misma, Cornelio Saavedra.
Álzaga financió de su peculio la creación de dos regimientos para luchar por la independencia, uno integrado por vascos y el otro por asturianos pero en 1812 fue ahorcado por encabezar un levantamiento popular contra el Primer Triunvirato.
El rol de Larrea fue muy importante en la Asamblea de 1813 donde presidió las sesiones en las que se oficializó el Himno Nacional escrito por el futuro presidente Vicente López y Planes y musicalizado por el catalán Blas Parera.
Larrea fue el inspirador de una Ley de Aduanas sancionada por dicha Asamblea para facilitar la importación de máquinas para imprentas y libros como así de pertrechos, además de normas como la que eliminó los títulos nobiliarios, la que prohibió la aplicación de torturas y estableció la creación de un colegio militar.
Siendo síndico del Consulado de Comercio dirigido por Belgrano y dedicándose como comerciante a los negocios de azúcar, cuero y vino, en 1806 luchó contra la Invasión Inglesa de ese año como oficial y fundador del Tercio de Miñones de Catalunya con sus coterráneos Jaime Llavallol,
Jaime Nadal y Guarda y José Olaguer Reynals, entre otros y en 1809 participó de la movilización independentista impulsada por Álzaga.
Desterrado a San Juan tras el alzamiento popular alzaguista del 5 y 6 de abril de 1811, el 5 de abril de 1813 fue designado para integrar el Segundo Triunvirato y en 1814 fue ministro de Hacienda.
Desde ese cargo fue el responsable de la creación de la flota naval cuyo liderazgo se dio al irlandés Guillermo Brown y luego de desempeñar diferentes cargos y actividades privadas fue designado en 1828 cónsul en Francia por el poco después asesinado gobernador Manuel Críspulo Dorrego.
Matheu llegó a reemplazar a Saavedra como presidente de la Junta Grande. Antes, como vocal de la Primera Junta, Matheu ayudó con recursos propios a la financiación de las expediciones militares de Belgrano al Paraguay y de Juan José Castelli al Alto Perú.
Más tarde fue director de la fábrica de armas y fusiles y estuvo a cargo de la confección de los uniformes militares dentro de una política económica y social llegada a la región a través de Belgrano e inspirada en el vasco Valentín de Foronda y el asturiano Melchor de Jovellanos.

