Travesía Cultural | 23 de abril |

Día mundial del Idioma Español, y Día del Libro y del Derecho de autor

Dos acontecimientos significativos para las letras signados en un 23 de abril.

Nuestro idioma, el español, es el que nos permite comunicarnos, el que logra emocionarnos, el que completa los gestos, las miradas, uno de los más difundidos en el mundo, el instrumento de comunicación más importante de los hablantes heredado de España que ha dejado huellas imborrables en la religión, en las costumbres, raza, cultura, arte, literatura.

De él depende, en gran medida, la unidad espiritual, la propagación de las tradiciones, ideas y contactos intelectuales. Palabra compartida, íntima voz. Maravilloso medio de comunicación, que tenemos la obligación de defender, cuidar e iluminar con el uso.

También un 23 de abril de 1616 murió el escritor Miguel de Cervantes Saavedra, figura importante en la literatura española. Además, ese mismo día, pero en diferentes años, nacieron o murieron otros escritores: William Shakespeare, poeta y actor inglés. El peruano Inca Garcilaso de la Vega, Vladimir Nabokov,  novelista estadounidense de origen ruso, poeta y crítico, entre otros.

Quizás, por eso, la Conferencia General de la UNESCO, el 15 de noviembre de 1995 en París, quiso rendir homenaje mundial al libro e instauró el 23 de abril como “Día Internacional del Libro y del Derecho de Autor”, fecha a la que se adhirieron muchos países como el nuestro. En la Argentina compartimos esta fecha con la del 15 de junio.

Más allá de las transformaciones que ha experimentado el libro por los avances digitales tecnológicos, el libro, en cada una de sus formas, es un instrumento precioso que contribuye a la educación y a la  difusión  la cultura y la información. Es una de las más bellas invenciones del ser humano para el intercambio de ideas, más allá de las fronteras de espacio y tiempo.

El libro como hecho estético creemos que nunca desaparecerá, y el murmullo de las páginas, cuando las acariciamos, se adentran en la sensibilidad. Allí, en el libro, se deposita el idioma que usamos.

Ambas celebraciones se unen para el triunfo de las letras.

 

Cuando leo poesía

el agua cae

 

letra a letra

palabra a palabra

 

/eterna y frágil/

 

sobre las páginas

en el temblor

de mi piel

 

Susana Quiroga

 

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