Jujuy | violencia de género

La odisea que vivió una víctima que se animó a denunciar

El protocolo de actuación en casos de violencia de género no se cumple como debiera en la provincia. ¿Falta de personal, impericia o falta de conocimiento? El testimonio de una víctima y la odisea que tuvo que transitar para denunciar a su agresor.

Jujuy sigue siendo una de las provincias que encabeza las estadísticas en violencia de género y femicidio.

En una consulta realizada en plaza Belgrano respecto del funcionamiento de la línea de asistencia a víctimas de violencia de género (Línea 144), la gente opinó que no funciona de manera eficiente, mientras que en otros casos desconocían el número.

Hay que recordar que en mayo de 2017, el titular del Ministerio Público de la Acusación, Sergio Lello Sánchez y el fiscal Alejandro Bossatti, dieron a conocer la aprobación de un Protocolo de Actuación en Violencia de Género y Violencia Sexual.

Este protocolo prevé pautas de actuación específica a los actores del sistema: atención rápida, tender a la no revictimización a partir de una atención rápida médica, psicólogo y la toma de la denuncia completa. Las medidas a adoptar dependerán de cada caso en particular. En algunos casos detención, exclusión de hogar, medida perimetral, inclusive se prevén medidas que no son de las habituales, teniendo en cuenta si el implicado es personal de fuerzas de seguridad, o si porta armas, entre otros.

Este protocolo dista mucho de lo que vivió Gabriela, una vecina del barrio Mariano Moreno que el sábado pasado sufrió violencia de género de parte de su pareja que la atacó con un arma blanca, lastimándole una mano. Ese mismo día decidió acudir a la comisaría a denunciar a su pareja.

 “Yo llegué a la comisaría del barrio acompañada por un familiar cerca de las 12 de la noche. Estaba muy angustiada. Fui con mi nena porque no podía dejarla con nadie más”, relató.

“Llegué y me atendió personal de la policía. Apenas llegué me contó que estaba muy cansado. Le tuve que contar como cinco veces lo que me había pasado. Radiqué la denuncia y en la comisaría me dijeron que al otro día (domingo) tenía que ir a medicina legal para hacerme el control en la Central de la Policía en la calle Fascio, de 8 a 12”.

“Al otro día me levanté ya más calmada y fui a la Central. Llegué a las 11.30 aproximadamente y  cuando fui atendida, les conté que desde la comisaría me mandaron allí para que me revisara un médico. Me dijeron que vuelva a la tarde porque el doctor no estaba. La verdad es que yo no podía volver a la tarde porque no tenía con quién dejar a mi hija y no quería volver con ella porque ya había vivido una situación violenta. Por eso les pedí un número de teléfono para comunicarme antes de volver. Efectivamente llamé a las cuatro de la tarde, y me dijeron que de 19 a 21 era el horario para la revisación. Les confirmé que iba a ir y me contestaron que mejor no vaya, que vuelva a llamar para ver si es que esté el médico. A las 19.20 volví a llamar y me confirmaron que el médico legal no estaba, que se había ido a La Quiaca”.

El personal administrativo que atendió a Gabriela le explicó que están tramitando contar con otro médico porque actualmente es uno solo para toda la provincia. “Por favor vuelva mañana (lunes) a partir de las 9”, le dijeron.

“Esta mañana a las 8.30 estuve allí en la Central. Había tres mujeres antes que yo en la fila. La primera mujer había salido de la guardia del Soria porque había sufrido un golpe con un bloque que le hizo perder los dientes y estaba sangrando, según lo que me comentó ella misma. Terrible”, relató.

“Pasaron las dos mujeres y luego me tocó el turno a mí. Mientras me revisaban, entraba y salía personal de la policía. Luego me dijeron que a partir de ese momento, yo tenía plazo hasta el próximo lunes para ir a un médico privado o a uno del hospital para que le hagan los estudios y con ese informe vuelve a la Central a medicina legal y con eso se da continuidad al protocolo, me dijeron. La médica no me revisó, sino que me hizo preguntas”

Gabriela tuvo que ir cuatro veces para que la viera un médico. “Yo creí que con lo que me pasó el sábado, que estaba tan angustiada, el domingo iba a terminar con esta pesadilla pero no, esto es continuar”, dijo.

Lo cierto es que el informe médico es un paso necesario para que Gabriela pueda avanzar en una acusación por lesiones, para poder imputar al victimario, conseguir luego una perimetral y así evitar daños mayores.

En el mundo real, los tiempos de las víctimas no son los mismos que maneja la burocracia del Estado, un Estado que, en muchos casos, llegó tarde para las víctimas.