Los riesgos de la falta de vitaminas
El déficit de vitaminas facilita el desarrollo de enfermedades carenciales, que pueden ser graves o crónicas. Aquí te detallamos las vitaminas más importantes y cómo su carencia afecta nuestra salud.
Una dieta balanceada aporta la cantidad de energía que el cuerpo necesita para su funcionamiento, además de los nutrientes básicos para prevenir enfermedades. Los riesgos de la falta de vitaminas son muchos. Por eso, estos elementos deben formar parte de la dieta diaria.
Una buena alimentación incluye nutrientes esenciales y no esenciales. Las vitaminas no pueden faltar. El nombre “vitaminas” reúne dos raíces: “vita” y “amina”; significa que son las aminas vitales para el organismo.
El principal riesgo de la falta de vitaminas es que esto facilita el desarrollo de enfermedades carenciales. Estas se presentan cuando hay un déficit que el organismo no puede suplir por sí solo. Algunas de esas enfermedades pueden ser graves o crónicas. Por esto, es fundamental evitar la carencia de vitaminas.

El complejo B es un grupo de ocho vitaminas. Todas influyen sobre el metabolismo celular y están asociadas al sistema nervioso. Su deficiencia llega a ser muy peligrosa en muchos casos.
Estos son los riesgos de la falta de vitaminas del complejo B:
La falta de vitamina C puede originar una enfermedad llamada “escorbuto”. Esta se caracteriza por debilitar las encías y llevarlas a sangrar. A medio plazo causa la pérdida de piezas dentales.
También puede provocar anemia, alteraciones en la piel y el cabello. Es usual que dé origen a hemorragias y, a la vez, dificultad para que cicatricen.

El déficit de vitamina D ocasiona con frecuencia una enfermedad llamada osteomalacia. Esta es una dificultad ósea, muy parecida al raquitismo. Se caracteriza porque termina haciendo que los huesos sean muy frágiles.
Muchos investigadores sospechan que la falta de vitamina D también incide sobre varios tipos de cáncer. Hay evidencia de una relación entre la deficiencia de vitamina D y el cáncer de ovario, de próstata, de pecho y de colon.
También es usual que quienes no tienen un buen nivel de vitamina D padezcan de fatiga crónica y enfermedades autoinmunes. Las más usuales son diabetes tipo 1, esclerosis múltiple, desórdenes afectivos, artritis, etc.
Los riesgos de la falta de vitaminas son muy altos. Aunque no es común que haya déficit de vitamina E, cuando se presenta tiene graves consecuencias. Lo usual es que no haya suficiente cantidad de esta vitamina en los tres siguientes casos:
La falta de vitamina E ocasiona problemas neurológicos. También sensación de fatiga y debilidad, así como anemia. Se sospecha que hay una relación entre el déficit de esta vitamina y la esterilidad.

Otra de los elementos nutrientes muy importantes para el organismo. La vitamina K se conoce también como la “vitamina antihemorrágica”. Como el nombre lo indica, participa en los procesos de coagulación y detención de las hemorragias. Por eso su déficit da origen a severos problemas.
Así mismo, es causa de dificultades en el desarrollo de los huesos. Da origen a malformaciones en el sistema óseo. También a la concentración de sales insolubles en las paredes de las arterias.
El déficit de vitamina A no es frecuente. Cuando se presenta, ocasiona limitaciones en la visión, e incluso ceguera. También influye en los problemas de la piel y en el crecimiento y desarrollo de los niños.
Fuente: mecuroensalud.

