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Consejos para reducir los calambres

Los calambres pueden aparecer de forma súbita en cualquier músculo  y ser bastante dolorosos.

Los músculos más afectados suelen ser los de las piernas y muslos aunque también pueden aparecer en los pies, las manos o los brazos.

Aunque son más frecuentes por la noche, los calambres también pueden aparecer de manera repentina mientras caminamos, hacemos ejercicio o realizamos nuestras actividades cotidianas.

A veces solo se trata de un dolor agudo durante 15 segundos, mientras que, en otras ocasiones, pasan los minutos y no podemos calmar la rigidez muscular.

Las causas de que se nos acalambren, por ejemplo, las piernas (lo más habitual) son variadas. Entre ellas:

Los calambres son casi siempre inofensivos y desaparecen paulatinamente. En la mayoría de los casos no es necesario consultar con un médico. No obstante, si el problema persiste, sí deberíamos ver a un especialista.

El profesional realizará exámenes de sangre para verificar las funciones renales y tiroideas así como también los niveles de calcio y potasio en sangre.

También puede solicitar una prueba llamada electromiograma gracias a la cual se mide la actividad muscular y la condición de la médula espinal.

En función de estos análisis el médico podrá determinar cuál es el detonante de los calambres y prescribir un tratamiento adecuado.

En el caso de que los exámenes no revelen ningún desequilibrio o problema en particular el siguiente paso es descartar cualquiera de las siguientes enfermedades autoinmunitarias:

Ya que lo más habitual es padecer calambres en las piernas, te enseñaremos algunos ejercicios que te pueden ayudar a aliviar los dolores:

Con cuidado, levántate de la cama y haz todo lo posible para caminar llevando todo el peso del cuerpo al talón del lado donde apareció el calambre.

De esta manera ayudarás a que los músculos de la pantorrilla reciban la sangre y el oxígeno necesarios.

Otra manera de aliviar los calambres es ejercer presión en la zona para que se estire.

Otra opción es colocar la pierna acalambrada por detrás de la otra y flexionar la rodilla delantera. Puedes ayudarte apoyando las manos en la pared o en un mueble pesado que no se mueva.

Los calambres en los gemelos son muy habituales tanto si hacemos ejercicio como si estamos muchas horas de pie o usamos tacones. Este ejercicio te puede servir para aliviar el dolor.

Simplemente tienes que ponerte de puntillas (descalzo o con calcetines) y caminar lo máximo posible por la casa u oficina.

Otra alternativa es subir y bajar los talones para estirar bien la zona. Apóyate en la pared o el respaldo de una silla para no perder el equilibrio.

Lo primero que hacemos cuando sentimos un calambre es tocar la zona con los dedos. No obstante, también existe una técnica para ello.

Una almohadilla eléctrica o una compresa caliente pueden ser de mucha utilidad cuando sientes un calambre.

Si en los últimos tiempos has sufrido varios calambres, quizás necesites además ciertas recetas para prevenir la situación. Presta atención a estas recomendaciones:

Este fruto tiene la capacidad de tonificar las arterias y los capilares. Se puede conseguir en tiendas naturistas y se suele consumir en cápsulas.

Es muy importante que los músculos estén hidratados para evitar calambres. Por lo tanto, te recomendamos consumir, por lo menos, 2 litros de agua por día.

Si hace calor o realizas ejercicio, aumenta a 3 litros diarios. Si no eres de beber agua “sola” puedes cumplir con esa cantidad con infusiones de hierbas o zumos y batidos naturales.

Ten presente que el café y los refrescos no cuentan a la hora de lograr la cantidad de líquido deseada.

Los calambres pueden aparecer por falta de potasio. Uno de los alimentos más ricos en este nutriente es el plátano. Por eso verás a los deportistas comiendo esta fruta en medio de una competencia.

Otra opción es el kiwi. Puedes comerlos varias veces a la semana en batidos, macedonias o licuados.

Fuente: mejorcosalud.