¿Cómo identificar y manejar la ira?
Acumulación de estrés, frustración, experiencias desagradables y angustiosas. Éstos y muchos más factores pueden ser los que desencadenen un brote de ira.
Vivimos días muy agitados y llenos de planes, experiencias, encuentros y trabajos y la ira puede brotar de cualquiera de esas situaciones. Las exigencias laborales acumulan estrés; desaprobar exámenes o estar constantemente a prueba en otros ámbitos generan frustración; las discusiones familiares, con amigos o extraños provocan experiencias desagradables y angustiosas. No estar preparado para vivenciar estas situaciones nos puede jugar en contra.
El enojo puede ser con otros o con nosotros mismos. La ira, justamente, es una emoción que se desencadena a partir de una amenaza interna o externa. Todos experimentamos al menos una vez esa sensación de querer llorar, arrojar cosas o gritar fuertemente.
La ira puede venir acompañada de altos niveles de ansiedad que son proyectados hacia afuera, como así también puede esconder un profundo estado de tristeza. Si bien no vas a lograr cambiar algunas de esas situaciones irritantes, sí podés cambiar tu manera de afrontarlas.

La ira en sí misma no es patológica, es una reacción natural de las personas. Se considera un trastorno cuando estos comportamientos tienden a ser constantes y se desencadenan por estímulos insignificantes. En este caso, deberás realizar tu consulta con un profesional para comenzar a tratarla.
Fuente: ConBienestar.

