Vida sana | Vida sana

6 efectos desconocidos que la ANSIEDAD ocasiona en tu cuerpo

En caso de no gestionarla adecuadamente, la ansiedad puede derivar en una serie de síntomas físicos que pueden llegar a condicionar nuestra vida. Es importante ponerle solución a la raíz del problema.

La ansiedad puntual, esa que dura unas horas o unos días a causa de una preocupación, un objetivo, un hecho estresante o un desafío que cumplir a corto plazo no ocasiona serias consecuencias en nuestro cuerpo.

Ahora bien, en el momento en que la ansiedad se mantiene en el tiempo, no se gestiona y permitimos incluso que vaya a más, su impacto psicológico hace mella en nuestra salud y en diversos aspectos de los que no siempre somos conscientes.

Hoy en nuestro queremos hablarte de esos efectos, de ese impacto que, en ocasiones, asociamos a otras dimensiones descuidando la raíz del problema: nuestra ansiedad subyacente.

La dilatación pupilar no relacionada con la sensibilidad a la poca luz, es un síntoma de un problema subyacente que es necesario conocer y tratar.

Cuando nuestra ansiedad es muy elevada, es común experimentar este síntoma tan poco usual que puede provocarnos desde mareos, el ver extrañas luces a nuestro alrededor y una reducción de nuestra calidad visual.

La dificultad para tragar mientras comemos o bebemos es otro síntoma muy común cuando experimentamos ansiedad.

Por tanto, el principal objetivo de nuestro cuerpo es reservar todos los líquidos para cuidar de los músculos, porque son ellos los que deben ayudarnos a correr, a huir, y así, ese líquido se guardará para poder sudar.

Si no tenemos saliva en la boca a causa de la propia ansiedad, es muy difícil que la masticación de los alimentos se lleve a cabo y que por tanto, podamos tragarlos.

La ansiedad hará que todas las venas y arterias de nuestro cuerpo se contraigan con un fin muy concreto: ofrecer más sangre a los músculos.

Hay ciertas zonas de nuestro cuerpo en las que tienden a acumularse en mayor grado tanto la ansiedad como el estrés. Hablamos, cómo no, del cuello, los hombros y la espalda y la mandíbula.

Si notas que ese dolor de mandíbula es más intenso por las mañanas y que asciende incluso hasta tus oídos, lo más probable es que estrés sufriendo bruxismo, es decir, que por las noches rechines los dientes a causa del estrés y la ansiedad.

Es necesario que lo consultemos con nuestros médicos, puesto que, aunque una férula dental pueda ayudarnos en estos casos, lo ideal es que trabajemos cuáles son nuestras fuentes de ansiedad y las gestionemos de forma adecuada.

Todos lo hemos experimentado alguna vez: al afrontar una situación de ansiedad, como un examen o una entrevista de trabajo, es común que tengamos que ir al baño varias veces.

Este hecho es extraño, pero quienes hayan padecido un periodo de ansiedad o de estrés muy intenso sabrán de qué estamos hablando.

Es cuando, de pronto, tenemos la clara sensación de que lo que no nos envuelve no es real. Es como ver el mundo desde fuera y no sentirnos parte de él.

¿A qué se debe? Bien, hemos de decir, en primer lugar, que si este fenómeno nos ocurre a menudo debemos comentarlo con nuestro médico.

Nuestro cerebro no procesa de modo adecuado esta situación y es común notar esta incómoda sensación.

Para concluir, estamos seguros de que en alguna ocasión, habrás notado alguno de estos síntomas. No pasa nada si esto nos ocurre una o dos veces, el mayor riesgo reside en que estas situaciones sean algo común y recurrente.

Pide ayuda, habla con tu médico y empieza a gestionar mejor tus focos de ansiedad.

 

Fuente: mecuroensalud.