“(La conmemoración de esta semana) comenzó en 2002 por ministros de salud de la región andina. Durante esta semana nos centramos en reforzar, hacer eventos, llegar a espacios públicos, difundir en los medios, aprovechar eventos masivos para llegar a la población con las vacunas, incluso a lugares de difícil acceso”.
“Queremos cerrar las brechas de inmunidad lo más urgente posible y darle prioridad a las personas que no están vacunadas o tienen carnets de vacunas incompletos o interrumpidos, o que no se iniciaron en el momento. La disminución de las coberturas se profundizó por el impacto de la pandemia de COVID 19, es algo que se observaba en la última década por aislamiento, miedo de concurrir a centros de salud o disminución de consultas médicas”.
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“Eso llevó a una situación en la que no llegamos a las coberturas óptimas, que son de más del 95%. En muchas vacunas estamos casi 10 puntos por debajo. Es importante conseguir esas coberturas porque nos estamos exponiendo a la reemergencia o reintroducción de enfermedades que ya fueron eliminadas y son inmuno prevenibles, como el sarampión”.
“Cuando ya no vemos las enfermedades, perdemos la percepción del riesgo de las mismas. Por eso es que el peor enemigo de una vacuna es su propio éxito. Otra vacuna importante que se pone al año de edad es contra la Hepatitis A; hay un antes y después de esta vacuna, no vemos casos de esta enfermedad ni tampoco trasplantes hepáticos por ese virus”.