El virus no de tregua en Estados Unidos. El país más afectado por la pandemia, y que actualmente atraviesa una tercera ola de contagios, contabilizó ayer 133.045 nuevos enfermos -por 13 días por arriba de los 100.000- y 616 muertes, e impuso nuevas medidas restrictivas.
En Chicago se pidió a los habitantes permanecer en casa a partir hoy, Nuevo México se apresta a un confinamiento total, Washington prohibió reuniones en interiores y restringió capacidad de comercios, Michigan anunció educación virtual y prohibió actividades recreativas, California aplicó cierre de comercios en 12 condados y, la semana pasada, Nueva York aplicó nuevas restricciones en bares y restaurantes.
En cambio, el segundo país con más casos, India, redujo la tasa de infección en estas últimas semanas, si bien ya supera los 8,84 millones y acumula 130.070 fallecidos, mientras que Brasil, el tercero, suma más de 5,86 millones y 165.798, respectivamente.
Pese al desolador escenario global, que sumó durante el último día más 443.000 casos, la noticia hoy de que la vacuna candidata de la compañía estadounidense Moderna tuviera una eficacia del 94,5% en estudios preliminares durante los ensayos clínicos de fase 3, se suma a los resultados de eficacia de Pfizer y Sputnik V, permite vislumbrar un nuevo horizonte.
Pero, frente al optimismo generalizado, el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, advirtió que solamente una vacuna no alcanzará para derrotar a la pandemia ya que "va a completar las demás herramientas que tenemos, no a reemplazarlas" e "inicialmente las cantidades serán limitadas" y solo para personas en grupos de riesgo.
Mientras tanto, Europa, que atraviesa la segunda ola de contagios; Oceanía, que parecía tener la propagación del virus bajo control; y Asia, donde algunos países experimentaron un pico en este último tiempo, debieron aplicar más estrategias.