Franca nació el 6 de febrero de 2026 con la intención de crear un espacio gastronómico diferente en Jujuy, donde la gastronomía, la estética, la comodidad y la experiencia formaran parte de una misma propuesta.
Usina Emprendedora: Franca, una propuesta gastronómica que crece con su público
Agustina Checa convirtió su experiencia y trayectoria en la gastronomía en un proyecto propio. Así nació Franca, un espacio en Los Perales que combina calidad, creatividad y calidez, y que en pocos meses fue ampliando su propuesta a partir de las necesidades y pedidos de sus clientes.
Detrás del proyecto está la chef y propietaria Agustina Checa, quien trabajó durante más de dos meses en el desarrollo de la carta, buscando combinaciones, probando preparaciones y definiendo una identidad que pudiera representar su manera de entender la gastronomía. Su experiencia y exigencia fueron claves para darle forma a Franca.
Desde su apertura, el espacio ofrece desayunos, meriendas y almuerzos diarios, pero la propuesta comenzó a crecer a partir de algo fundamental para cualquier emprendimiento: escuchar al público.
Los pedidos de los clientes llevaron a incorporar propuestas durante la noche. En agosto de 2026, Asian Night fue el puntapié inicial para las noches temáticas, con gyozas, bao de entraña, langostinos empanados, ramen, currys, postres y tragos. La experiencia permitió instalar un nuevo horario y abrir una nueva posibilidad para el emprendimiento.
Franca también comenzó a recibir cumpleaños, festejos, reuniones y eventos privados de hasta 25 personas, adaptando cada propuesta a las necesidades de quienes eligen el espacio.
Durante los fines de semana, sumó además el desayuno buffet, con más de 20 opciones dulces y saladas, mientras que entre los favoritos de la carta aparecen el Avocado Toast, el tostado de chipá, el French Toast, la pastelería y los poke bowls. El café de especialidad y los blends de té atraviesan toda la propuesta y se convirtieron en parte de la identidad de la marca.
Para Agustina, emprender en gastronomía implica mucho más que crear buenos platos: significa cuidar los detalles, sostener la calidad, conocer al público y tener la capacidad de evolucionar.
En pocos meses, Franca pasó de ser una idea a convertirse en un espacio versátil, pensado para desayunar, almorzar, compartir un café, disfrutar una experiencia gastronómica, celebrar o simplemente hacer una pausa.
El desafío continúa siendo crecer sin perder la esencia: construir una marca con personalidad y lograr que quienes llegan por primera vez encuentren no solamente un lugar donde comer, sino un espacio al que quieran volver.

