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La situación judicial de Tecchi genera malestar en la Universidad

El rector de la UNJU enfrenta causas judiciales y administrativas, que arrastra de su paso por el Ministerio de Educación, durante la gestión Fellner; docentes de trayectoria universitaria, preocupados por la imágen de la Casa de Altos Estudios. 

Rodolfo Alejandro Tecchi cumplió, hace cuatro días, dos años como rector de la Universidad Nacional de Jujuy. 
Desembarcó en la conducción de la casa de altos estudios luego de una cuestionada gestión como ministro de educación en el gobierno de Eduardo Fellner. 

Aquel paso por una de las carteras más bastardeadas por el fellnerismo, hoy complica su situación como conductor de la universidad. 
Tecchi afronta por estas horas una causa judicial con serias posibilidades de ser elevada a juicio oral, cuya carátula es malversación de fondos. 
La justicia supone que en una insólita maniobra, el actual rector y ex ministro destinó 124 mil pesos de fondos educativos asignados con fines específicos, a la compra de sándwiches y gaseosas, supuestamente en un refrigerio para los estudiantes que armaban sus carrozas en el mes de septiembre. 
Lo curioso es que la compra se realizó, según la documentación aportada en el expediente, un mes después de finalizada la Fiesta Nacional de los Estudiantes. 
Pero la causa “sanguchitos” no es la única que aqueja a Tecchi por estas horas. El Tribunal de Cuentas de la provincia acumula una importante cantidad de expedientes, con posibilidades de pasar a la justicia si fiscalía de estado lo determina, en los que el ex ministro de educación demuestra el mismo comportamiento: un desprecio total por los fines específicos para los que se asignan los fondos educativos, y los utiliza con un marcado desapego a las normas que regulan la administración pública. 
Esta es la única explicación para que el hoy rector de la universidad haya destinado, en calidad de ministro, recursos del Pacto Federal de Educación a la cobertura de cenas de fin de año, cenas blancas y el pago de supuestos honorarios a un contador de su confianza, de nombre Claudio Flores, que también aparece implicado en la causa de los “sanguchitos”. 
Tanto en la vía administrativa como en la judicial, el rector de la universidad está sospechado de ser un malversador de fondos. Este delito, como mínimo, le impide seguir manteniéndose como un agente de la administración pública. 
La cuestionada imagen del conductor de la UNJU ha comenzado a generar importantes ruidos en los círculos académicos de la provincia. 
No son pocos los que cuestionan la idoneidad moral de Tecchi para seguir al frente de la institución educativa más importante de Jujuy, sin poner en riesgo el prestigio y la trayectoria del que gozan numerosos integrantes de la casa de altos estudios. 
Los primeros trascendidos indican que el malestar ya ha afectado al Consejo Superior de la Universidad, órgano que el propio Tecchi conduce, pero que está integrado por los cuatro decanos de la facultades que dependen de la UNJU, y claustros conformados por docentes de trayectoria, estudiantes y trabajadores de la universidad. 
Muchos advierten que los antecedentes de Tecchi están haciendo mella en la imagen de la UNJU. 
Tecchi llegó a la universidad como un representante del poder político circunstancial que estaba establecido en la provincia, más que por su prestigio en los círculos académicos. Hoy sus antecedentes y su vínculo con la gestión Fellner, asediada por las sospechas de corrupción, ponen en duda su capacidad moral para seguir al frente de la UNJU.

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