Ola de movilizaciones contra la política de ajuste
Las protestas y los incidentes nocturnos se repitieron anoche por tercer día consecutivo en Túnez, país sacudido por una ola de movilizaciones contra la política de ajuste impuesta por el gobierno tras presiones del Fondo Monetario Internacional (FMI), lo que motivó que el gobierno refuerce el despliegue de las fuerzas de seguridad.
Menos intensas pero más numerosas que en los dos días precedentes, las movilizaciones y disturbios se extendieron a zonas de la capital que aún no había sido afectadas, como el barrio Ibn Jaldum y localidades del cinturón industrial, donde grupos de jóvenes manifestante pretendieron impedir el paso de un tren.
En paralelo, se produjeron intentos de asalto a edificios públicos y quema de neumáticos y contenedores en urbes de la costa norte, como Beja, Nabeul, Kebily o Bizerta ante una creciente presencia policial y militar en las calles.
Fuentes del Ministerio de Interior y de Defensa negaron que se haya impuesto un toque de queda pero admitieron que el despliegue de efectivos para proteger espacios públicos y edificios oficiales se multiplicó en las últimas horas.
"El objetivo es garantizar la seguridad, especialmente en los cuarteles, comisarías y edificios públicos, y evitar actos de sabotaje, saqueos o robo. Estamos en coordinación con la Policía", explicaron fuentes de seguridad a la agencia de noticias EFE.
Las protestas sociales se suceden en Túnez desde hace más de un año, pero se volvieron especialmente violentas cuando, con el inicio de 2018, entraron en vigencia los nuevos Presupuestos del Estado ajustados a la demanda de austeridad exigida por el FMI a cambio del crédito de 2.500 millones de euros concedido al Gobierno.
El martes se recalentó el conflicto cuando se difundió que un hombre de 55 años había muerto durante la represión policial de una manifestación nocturna en la ciudad de Tebourna, a unos 40 kilómetros al oeste de la capital.
Al difundirse la noticia, grupos de jóvenes salieron a la calles de todo el país, mientras grupos organizados perpetraban actos vandálicos como el saqueo de una tienda de una conocida cadena de supermercados francesa en la localidad de Ben Arous, en el Gran Túnez.
El aumento de los altercados desató un cruce de acusaciones entre la oposición de izquierdas y los partidos de la coalición de gobierno -Nidaá Tunis y Ennahda-, que acusan a los progresistas de incitar a la violencia.
No obstantes, desde el izquierdista Frente Popular se desvincularon de los "grupos de alborotadores" pero insistieron en su decisión de incrementar las movilizaciones pacíficas hasta obligar al gobierno a renunciar a los presupuestos aprobados.
El primer ministro, Yusef Chaheed, insistió ayer en acusar al Frente Popular, sin nombrarlo, aseguró que los manifestantes no son ciudadanos sino vándalos que tratan de aprovecharse de la situación y anunció una investigación.
Según el Ministerio de Interior, un total de 237 personas fueron detenidas en todo el país desde la intensificación el pasado lunes de las protestas y el estallido de los disturbios, en los que han resultado heridos cerca de 60 policías.
Para el domingo está convocada una gran manifestación que coincidirá con el séptimo aniversario de la "revolución del Jazmín", que acabó con la dictadura de Zinedin el Abedin Ben Ali en 2011.
Fuente: Télam.