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El perro que sigue esperando al Cura Viroche en la puerta de la iglesia

El perro no tiene nombre, pero según los vecinos “era el favorito” del padre Juan Viroche. Hace seis días permanece en la puerta de la parroquia a la espera del Cura que se quitó la vida.

El can todos los días espera que el Padre salga de la parroquia y lo abrace, lo mime y le de comida.

La iglesia Sagrado Corazón, se encuentra ubicada en la localidad de La Florida, a 70 kilómetros de San Miguel de Tucumán y permanece cerrada desde la muerte del cura.

Duerme en una improvisada cama hecha con cartones que se usaron para la marcha realizada por los vecinos pidiendo justicia.

El sacerdote murió en situaciones que aún se investigan, pero el perro sigue firme en la puerta de la iglesia esperando a su gran amigo.

Ya se sabe del amor de las mascotas a sus amos y que se reflejaron hasta en películas. El caso emblemático y el más recordado es el de Hachi, el perro que esperaba a su amo durante 9 años.

El animal de color beige se pasa el día durmiendo y según los vecinos, “muchos creen que está triste”, en las fotos debajo de la foto del padre se le nota ese semblante donde refleja una tremenda decepción por no poder reencontrarse como todos los días con el cura.

Juan Ciroche había denunciado en varias oportunidades el accionar de bandas narcos que operaban en el pueblo y hacía estrago en los jóvenes y niños.

Esa situación y alguno otro acontecimiento en su vida privada, que la justicia investiga, podrían haber influido en el padre para que tomara la decisión de quitarse la vida. Aunque quienes lo conocían y sabían de su obra de fe, aseguran que el padre fue inducido al suicidio, no creen que haya tomado esa decisión por voluntad propia.

"Nosotros no sabemos el nombre. El cura sólo chiflaba y él venía junto con otro perro que quedó dentro del predio de la iglesia", relataron los vecinos a medios nacionales que tomaron la noticia.

“Cuando abre los ojos, la mirada triste se hace presente. Los gritos de los que ocasionalmente pasan por el frente de la iglesia lo alertan y, a los pocos minutos vuelve a su posición y a la vigilia constante, que ya lleva seis días” afirman los vecinos.
También relataron que "a veces se levanta, da vueltas por la zona, merodea la iglesia. Lo sigue esperando al cura" y no pierde las esperanzas de escuchar la voz del cura que se acercaba casi religiosamente todos los días a proveerle de alimentos.
 

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