Según confirmaron fuentes policiales, la odisea de la víctima comenzó cuando navegaba por la red social y fue atraído por una publicidad que ofrecía la venta de material explícito. Enganchado por la propuesta, el hombre se comunicó de forma privada para coordinar la compra y los métodos de pago.
Lo que parecía una transacción íntima y discreta se transformó rápidamente en su peor pesadilla. Una vez que los criminales obtuvieron el contacto y los datos del comprador, aplicaron el manual clásico de la sextorsión: la persona detrás del perfil cambió drásticamente su versión, aseguró ser menor de edad y le exigió sumas de dinero urgentes bajo la amenaza de escracharlo y radicar una denuncia penal en su contra.
El temor a quedar envuelto en un delito de extrema gravedad y ver destruida su reputación llevó al damnificado —domiciliado en el barrio San Ignacio de Loyola— a ceder al chantaje emocional y económico. El proceso de hostigamiento fue voraz; los delincuentes no pararon de exigir fondos hasta que lograron sacarle un total de 9 millones de pesos.
Desesperado y con las cuentas vacías, el hombre comprendió que las amenazas no terminarían nunca y decidió radicar la denuncia de manera virtual.
La causa quedó caratulada provisoriamente como Investigación Penal Preparatoria (IPP) por presunta extorsión y ya se encuentra bajo la órbita de los especialistas en ciberdelitos, quienes intentan seguir la ruta del dinero transferido para identificar a los cerebros detrás de esta millonaria trampa de sextorsión.