El aumento de taxis perjudicará a los mismos choferes
Los trabajadores del volante aseguran que la suba en la tarifa reduce la demanda y aumenta los costos, ya que se incrementa el alquiler de los vehículos. La suba esta prevista para el 7 de mayo próximo.
Los múltiples efectos perjudiciales de la inflación se hacen notorios en la actividad de los taxistas de radio llamada, quienes se ven envueltos en una curiosa paradoja.
Por un lado los propietarios de los vehículos y licenciatarios, como la mayoría de los proveedores de servicios, aseguran que la escalada de precios es insostenible y que periódicamente se hace necesario un ajuste de la tarifa.
De hecho, el próximo 7 de mayo – casualmente cuando los “tacheros” festejan su día – está previsto un nuevo aumento en la bajada de bandera, que pasará a costar $10.50 y 1.05 cada 100 metros, sólo en la tarifa diurna.
La tarifa nocturna, en tanto, será la siguiente: $12.50 la bajada de bandera y $1.25 cada 100 metros.
Esta situación, que beneficia a los propietarios de vehículos y licencias, tiene el efecto contrario en los denominados peones de taxis.
El razonamiento es sencillo: el taxi es más caro, la gente lo consume menos y en consecuencia la recaudación disminuye, sin embargo el alquiler de los vehículos es mayor.
En otras palabras, además de los usuarios, la inflación golpea a los mismos trabajadores que son parte de la cadena que presta el servicio.
En la jornada de ayer, un taxista que alquila su vehículo para trabajar se quejaba amargamente: “hoy recaudé $440 y el alquiler me cuesta $450”. Quedó debiendo 10 pesos tras 8 horas de trabajo.
Este desajuste genera un lógico conflicto, que habrá que corregir en un contexto en el que la voráz inflación haya, al menos, disminuido su frenético ritmo.

