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Secuestros: ¿psicosis, fábula o realidad?

Las redes sociales son una herramienta a través de la cual se pueden denunciar hechos de violencia y escrachar a supuestos "victimarios"; pero ¿cuántos de estos casos son reales?

En los últimos meses, numerosas denuncias vinculadas a intentos de secuestro se viralizaron a través de redes sociales como Facebook, Whatsapp o Twitter, lo que generó una catarata de comentarios donde se manifiesta indignación, preocupación e inclusive, en algunos casos, llega a proporcionar información (veraz o no) sobre el hecho.

Se publican fotos, datos, se cronican hechos, se agrede verbalmente (en la mayoría de los casos), y se acusa a las fuerzas del orden o al poder judicial de no estar actuando al respecto para poner fin a una situación que vulnera algún derecho.

Sin embargo, la realidad es que en la mayoría de los casos no hay una denuncia formal radicada en comisarías, dependencias policiales, juzgados o fiscalías.

En determinados casos, el hecho denunciado se constata por las vías legales y se actúa en consecuencia pero en muchos otros la situación denunciada no trasciende mas allá de la red social elegida. No hay un reclamo preciso con datos reales ante las respectivas autoridades y con el paso del tiempo el tema se olvida, queda en la nada o vuelve a resurgir sin motivo alguno debido a que la información nunca fue rectificada.

Se actúa desde un lugar de cierta impunidad, la cual es proporcionada por el vacío legal en las redes sociales donde los usuarios se convierten en jueces que condenan, socialmente claro, pero pocas veces se ocupan de corregir la información cuando la denuncia resulta falsa o equivocada. La persona "escrachada" lo sigue siendo por mucho tiempo, por lo que queda expuesta a todas las consecuencias que la denuncia pueda ocasionar.

Desde hace algún tiempo, tanto en Jujuy como en otras provincias, las denuncias de supuestos intentos de secuestros, posibles acosadores merodeando escuelas, plazas y paradas de colectivos se han vuelto más frecuentes lo que genera una especie de temor colectivo.

Sin embargo, a la hora de verdad, la denuncia no se formula o muchas veces se termina comprobando que el hecho en cuestión nunca sucedió.

Jujuy al Momento consultó al jefe de la Policía de la provincia Guillermo Corro sobre los supuestos casos denunciados en Jujuy y la respuesta fue: "No tenemos ningún caso de secuestro confirmado. Ninguno fue constatado como secuestro".

Según el comisario : "La mayoría han sido fábulas o inventos de las chicas para faltar a la escuela o porque tenían problemas con los padres". Sin embargo, Corro aclaró que no se trata de observaciones de la policía sino de conclusiones de la propia justicia luego de realizar las investigaciones pertinentes.

La traffic blanca y el tráfico de órganos

Una de las denuncias que mas revuelo causó y que podría respaldar la idea de una posible psicosis colectiva fue la denuncia de una mujer en la mendieta que afirmaba haber sido perseguida por una traffic blanca en noviembre del año pasado.

La policía actuó de inmediato y realizó un operativo rastrillaje donde detuvo a dos camionetas con esas características: una llevaba elementos de limpieza y en la otra iban tres ocupantes, que fueron demorados y fueron puestos a disposición de la policía pero finalmente no se comprobó que se tratara de un intento de secuestro.

Lo llamativo es que denuncias de similares características se encuentran en otras provincias como si de una leyenda urbana se tratara.
 

Supuesto intento de secuestro afuera de un supermercado

El supuesto intento de secuestro de una mujer de 33 años por parte del conductor de un WV Suran negro, ocurrió el pasado 25 de abril, donde la presunta víctima manifestó que luego de realizar compras en el supermercado de calle Güemes en el centro capitalino un automóvil paró, el chofer bajó una de las ventanillas y se ofreció a llevarla de mala manera y con gran insistencia pese a las negativas de la joven.

El supuesto secuestrador fue escrachado con fotos del vehículo y su matrícula en las redes sociales, pero la investigación policial no dejó ninguna evidencia de que la denuncia fuera cierta.

Regresó a su domicilio y aclaró la situación

El 24 de abril pasado, Lilian Elizabeth Gutiérrez regresó de manera voluntaria a su casa, luego de ausentarse varios días de la misma, lo que activó de manera inmediata los protocolos de búsqueda de la policía para dar con la misma.

Desde la Fiscalía de Investigación N° 10 se explicó que en primera instancia la menor les manifestó a sus padres que se  retiró  del domicilio de manera voluntaria, que no estuvo privada de su libertad ni estuvo con ninguna persona que la haya coaccionado para no regresar; por eso ella tomó la determinación de regresar a su hogar para aclarar lo ocurrido.

Intento de rapto a la salida del colegio comercial N° 1

Es el caso más reciente, dos menores de edad vivieron una situación desagradable el lunes por la tarde y lo denunciaron: dos hombres las habrían abordado desde un automóvil en los alrededores del colegio donde concurren, el Comercial N°1 “José Antonio Casas”, acosándolas con palabras subidas de tono y hasta insultos.

La versión inicial deba cuenta de un intento de secuestro, aunque desde la policía fue desmentido. "Nunca hubo nada concreto, sólo casos que se viralizaron", explica Corro aclarando que si bien se requiere de una denuncia formal para poder actuar, los trascendidos en redes sociales se tienen en cuenta.
 

En ese sentido, consideró que  hay una suerte de psicosis, aunque no se descarta que haya una utilización política del tema. "Causa preocupación en la sociedad, se instala el miedo aunque no hay casos", precisó.


Según especialistas en la materia hay algunos elementos que  permiten detectar  a priori denuncias las verdaderas de las falsas:

1. En las verdaderas el motivo principal de la denuncia es obtener protección contra una situación real de hostigamiento o reparación ante una situación de este tipo ocurrida en el pasado, mientras que en las falsas, el motivo de fondo es conseguir un beneficio inmediato de tipo académico, laboral o económico. También se busca consumar una venganza personal por alguna acción u omisión muy específica en que incurrió la parte denunciada, por lo general en el ejercicio de sus deberes.

2. En las verdaderas, la parte denunciante respeta el deber de confidencialidad (no dar a conocer el nombre de la parte denunciada ni de lo que se denunció); en las falsas, una de las primeras acciones de la parte denunciante es violar el deber referido y publicitar la acusación para dañar a la parte denunciada.

3. En las verdaderas, la parte denunciante no cambia ni adiciona la denuncia original; en las falsas, es muy probable que dicha parte adicione o cambie la denuncia.

4. En las verdaderas, la parte denunciante recuerda bien cuándo y dónde ocurrieron las situaciones de hostigamiento; en las falsas, “no recuerda bien”.

5. En las verdaderas, no hay o hay pocas y leves inconsistencias y contradicciones entre lo que la parte denunciante indicó en la denuncia y lo que dijo en declaraciones posteriores; en las falsas esas contradicciones e inconsistencias son numerosas y graves.

La inseguridad es una de las cuestiones que más preocupa a los argentinos, y los jujeños no estamos exentos, pero como personas de bien  recae en nosotros la obligación de responsabilizarnos por las denuncias y procurar no alimentar mentiras o informaciones erróneas que instalan el miedo en la sociedad sin contar con información confiable.

 

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