Todo sigue igual: la vida en el Aeroclub tras la caída del presunto búnker narco
- Luego de desbaratar el kiosco donde supuestamente se comercializaban estupefacientes, el barrio Aeroclub sigue desprotegido.
- Los vecinos pagan sus impuestos pero están desprovistos de servicios básicos como iluminación, cloacas o desmalezado. "Abandonado", lo describen.
- El titular del MPA salió a hablar de la actitud adoptada por los vecinos sospechando de "un acto no espontáneo e ilegal".
Pasaron un par de días desde el levantamiento vecinal contra la edificación precaria donde supuestamente se vendía droga, sin embargo nada ha cambiado realmente. La policía no ha fortalecido la zona asignando personal, según describen los residentes han visto patrulleros custodiando autos particulares que pertenecerían a miembros de la fuerza, pero de brindarles seguridad aparentemente nada y a menos que se organicen para comprar focos de manera particular, varias calles continúan oscuras por falta de iluminación.
Hasta el propio jefe de los fiscales Sergio Lello Sánchez definió la destrucción del búnker como "un obstáculo en la investigación que encabeza el fiscal Gil Urquiola", quien vendría siguiendo pistas vinculadas a un mercado criminal aún mayor. En declaraciones recientes incluso deslizó que el ataque al kiosco de droga, podría no haber sido fruto de una "convocatoria espontánea", basándose en que existen cientos de investigaciones abiertas pero esta es la primera vez que llega a este desenlace. Se advirtió a los protagonistas que desde el Ministerio Público de la Acusación no permitirán que se reediten estos episodios "tomar justicia por manos propias implica la comisión de ilícito".
La absoluta falta de empatía del funcionario judicial, hace juego con la actitud de la Unidad Regional competente, la Brigada de Narcotráfico y otras dependencias policiales, instituciones que por causas desconocidas siguen sin responder al llamado de los aterrados vecinos. De hecho un vecino que visitó Sobremesa (Canal 2) afirmó que "en la seccional N° 46 a veces no toman la denuncia, una de las causas que motivó el desguace".
Aunque han logrado organizarse en grupos de WhatsApp y así reducir las entraderas, en Aeroclub hay miedo constante a represalías, porque ese medio de comunicación estaría pinchado. A diferencia de la teoría esgrimida por Lello Sánchez, antes del ataque al búnker el domicilio de un vecino fue asaltado, quedando la víctima devastada por la angustia y finalmente siendo el catalizador para movilizarse, destruir e incendiar el escenario del delito.
Con sorpresa, probablemente con mucha indignación, la noche del desquite aparecieron numerosos móviles policiales para custodiar el lugar y contener posibles desbandes. Mismos vehículos que antes no habían asistido cuando se los requirió. Las tareas de investigación continúan pero la sensación de funcionarios públicos poco comprometidos persiste. "Vienes se sacan fotos como si estuvieran trabajando y se van, dejando el área desprotegida", agrega el entrevistado. Incluso se habla que el supuesto dealer llegó a pasar la faja de seguridad para ingresar nuevamente en el lote, hecho desmentido en la "versión oficial".