“El turismo es la industria sin chimeneas”, han repetido los integrantes de este mundillo tan prolífico para la Argentina durante décadas, aunque esta simpática frase no siempre este reflejada en políticas que ayuden a su crecimiento o entre actores privados cómodos con la ortodoxia.
La visión de un empresario hotelero: "Sobran virtudes naturales, nos falta inteligencia comercial"
El referente de la Cámara de Hoteles de Jujuy, Jorge Spinassi, analizó la actualidad del sector en plena temporada invernal, los cambios de hábitos en los visitantes y las fallas estratégicas en la prestación de servicios turísticos para la capital.
Es innegable el perfil de los turistas, más aún en tiempos de austeridad económica, muta y se redescubre durante su propia experiencia. El esparcimiento no es un lujo del que muchos argentinos y eventuales viajeros extranjeros estén dispuestos a prescindir, se corrobora viendo los resultados que arroja el Observatorio dependiente del Ministerio de Cultura y Turismo luego de cada fin de semana largo o período vacacional. Eso no quita que sostenerlo en buenos niveles dependa en gran medida de la colaboración de ambos sectores, la búsqueda por aggiornarse a la nueva cartera, posibilidades y requisitos del cliente.
“Ya no hacen las reservas con debida antelación, en mayo tenías un panorama. El turista viaja se va comunicando sobre la marcha… Aspira a la aventura, gusta de recorrer y no estar estático en el hotel”, opina el reconocido empresario local Jorge Spinassi, dejando una clara crítica para San Salvador de Jujuy que a su criterio no supera el estatus lugar de paso.
Si bien reconoce que nuestra capital funciona muy bien como zona de distribución gracias a su ubicación geográfica, todavía no logra ofrecer un valor agregado que cautive al visitante. Y aunque resulte odiosa, la comparación con Salta vuelve a ser utilizada, entendiendo que allí se percibe la idiosincrasia de los pueblos norteños en una mezcla homogénea con la urbe.
El gran debe que tenemos, es poderle brindar al turista lugares de esparcimiento dentro de la capital. Salta está lleno y nuestra Quebrada también… El turista viene a ver la idiosincrasia de los pueblos, en Salta lo tienen y rinde, aquí tenemos el lujo de levantar una piedra y sale un guitarrero, aún así todavía no tenemos esa mirada comercial para explotar ese guitarrero
Otra crítica constructiva se focaliza sobre la logística de las agencias, que a criterio de Spinassi no es colaborativa. “La agencia de turismo receptora, por ejemplo, tiene una pareja de clientes y en vez de trabajar en red con otras para llenar una combi y abaratar costos de paso transfiriendo al gastronómico un ticket mayor, termina disponiendo un auto particular para el mismo servicio”, una desinteligencia organizativa que en tiempos gasoleros marca la diferencia a fin de mes.

