Política

Sin inversión en energía no hay previsibilidad para seguir invirtiendo en Jujuy

En estos días, en Jujuy estamos atravesando una situación muy complicada en nuestro sistema eléctrico, y más aún en las zonas turísticas, que son el corazón de nuestra economía y que, lamentablemente, están siendo afectadas de manera dramática.

El ministro de Turismo ha salido a hablar en los medios, actuando como vocero oficial sobre un tema que claramente desconoce en profundidad: el estado del sector energético. No es un tema menor, porque en lugar de aportar información concreta y soluciones, sus declaraciones parecen justificar o minimizar las fallas estructurales que afectan la prestación del servicio.

Lo que realmente se observa, y lo que dicen los expertos en energía, es que si Transnoa, la empresa que transporta la electricidad, tuviese problemas de abastecimiento, el corte sería general y afectaría toda la provincia en forma constante. Sin embargo, los cortes son dispersos y parciales, en lugares específicos. Esto indica que probablemente hay fallas en la infraestructura interna de distribución, que no han sido resolutas a tiempo ni de manera efectiva.

Lo más preocupante todavía es que el plan de inversión de Ejesa, la empresa distribuidora, no ha contemplado en detalle el crecimiento en la demanda de potencia y consumo, sobre todo durante las temporadas altas y en las zonas turísticas. Esa inversión quedó a medias, y eso explica por qué aún hoy, en pleno desarrollo de temporada, tenemos cortes o interrupciones en sectores fundamentales donde el suministro no se debe prestar a medias sino debe mostrar mayor eficiencia. Todo esto, evidencia que la crisis no es solo técnica, sino también de planificación y gestión.

Y no podemos olvidar que este problema no es nuevo. La historia reciente en Jujuy muestra que, durante años, los cortes y fallas en el suministro eléctrico han sido una constante que nunca logró resolverse de manera definitiva, a pesar de las promesas y los anuncios. La falta de una política energética seria, con inversiones reales y planificación adecuada, ha mantenido a nuestras zonas turísticas en una situación de vulnerabilidad, afectando no solo al sector turismo sino a toda la economía de la provincia.

Es fundamental que las autoridades asuman la responsabilidad, que sean transparentes y que trabajen con seriedad para tomar decisiones que garanticen un suministro confiable. La energía no es un lujo, es una necesidad básica que impacta en la vida diaria, en la economía y en el futuro de Jujuy. La solución requiere de inversiones concretas, de planificación a largo plazo y de un compromiso real para resolver una vez por todo este problema que, durante años, solo ha generado incertidumbre y pérdida de oportunidades.

Pero lo más grave de todo es que la supervisión de servicios públicos, organismo que debería regular, inspeccionar y garantizar la calidad del servicio, no se hace cargo de las pérdidas ocasionadas en el sector comercial ni de los daños económicos que sufren las familias. Nadie asume su responsabilidad cuando los cortes afectan a hogares con pequeños negocios, cuando se pierden alimentos, medicinas o servicios esenciales. Hay familias y hospitales con niños enfermos o pequeños negocios o actividades productivas que ven cómo sus recursos se evaporan y sus actividades se ven severamente perjudicadas, y, sin embargo, nadie se hace cargo, no hay sanciones, ni se exige responsabilidades. La lógica de penalizar o sancionar a las empresas no aparece por ningún lado, mientras las pérdidas y los perjuicios siguen acumulándose, y las familias y comerciantes siguen siendo los principales afectados.

Este escenario refleja claramente que, más allá de los problemas técnicos, hay una falta de control, de regulación efectiva y de sanciones ejemplificadoras. La situación debería ser diferente. La energía es un derecho básico y su prestación debe garantizarse con responsabilidad, con inversión, con planificación y, sobre todo, con la autoridad correspondiente que vele por los derechos de todos. Mientras eso no suceda, las fallas seguirán perjudicando nuestra economía, nuestra salud y nuestra calidad de vida.

Hoy, en estas circunstancias, no hay ninguna certeza de que podamos garantizar un suministro eficiente de energía eléctrica para la inversión, para la producción y para el desarrollo económico.

Cualquier inversión que se realice en nuestro territorio —ya sea en proyectos productivos, en infraestructura, en nuevas actividades o en pequeños emprendimientos— se pone en riesgo en cada momento. Porque en Jujuy, si uno invierte o instala algo, lo hace con el corazón en la boca, temiendo que en cualquier instante se corte la luz, y se pierdan recursos, oportunidades y horas de trabajo. la incertidumbre se ha vuelto una constante, y eso ahuyenta a los inversores. Aquellos que observan a Jujuy como una opción atractiva para invertir lo piensan dos veces quedando en claro que ante la falta de gestión efectiva para resolver los problemas del suministro, empiezan a tener dudas y desconfianza. Ven que no hay una planificación seria ni una gestión comprometida para solucionar la crisis, y por ello, deciden orientar sus recursos a otros mercados donde la previsibilidad, la estabilidad y la confianza en los servicios públicos son mayores.

El resultado de todo esto es evidente: sin un buen servicio público, en especial en energía, el crecimiento económico se estanca, las oportunidades se reducen y la provincia termina siendo un lugar menos atractivo para el desarrollo de proyectos y para la creación de empleo. La mala prestación de servicios públicos, lejos de ser un problema menor, se convierte en uno de los principales obstáculos para el progreso, para la generación de riqueza y para mejorar la calidad de vida de todos los jujeños.

Es momento de que las autoridades tomen conciencia de que garantizar la energía y mejorar los servicios públicos no son solo cuestiones técnicas, sino decisiones estratégicas que afectan el futuro y el bienestar de nuestra provincia. Porque sin inversión, sin confianza y sin servicios eficientes, Jujuy no puede crecer ni consolidar un desarrollo sostenible. La mejor inversión que podemos hacer es en mejorar la gestión y en ofrecer un servicio confiable y de calidad para que todos podamos realmente avanzar y progresar.