Política | Selección Argentina

Los populistas también se suben al bondi

"La fiebre del Mundial ha ayudado al Gobierno a terminar de forma bastante pacífica un año que, de otro modo, podría haber sido explosivo", afirma Andrés Malamud, politólogo argentino de la Universidad de Lisboa.

Lo que está claro es que el equipo de Messi ha repartido alegría y la armonía de manera temporal pero absolutamente necesaria a esta Argentina entristecida y sin esperanza.

La arraigada grieta entre el kirchnerismo y la oposición solo tuvo un impasse entre los argentinos, aunque no entre algún sector de la dirigencia política, a punto tal que fue desde el propio oficialismo que desde el momento mismo que comenzó la fiesta en Qatar intentaron meternos a los argentinos en un razonamiento antojadizo y falaz.

Nos pretendían hacer creer que había un sector de la dirigencia, puntualmente Juntos por el Cambio, estaba empeñada en que el equipo nacional tenga una mala copa y se vuelva temprano a casa.

Solo los fanáticos compraron esa mentira, obviamente lo hacen porque son fanáticos.

Pero hoy la vida retoma su ritmo habitual, y los políticos argentinos retoman su agenda prevista para las elecciones del año entrante

Acá si, les vamos a hacer una salvedad a los políticos, no sueñen con que los felices recuerdos del Mundial los puedan salvar.

Bueno sería que esta clase política argentina pueda o por lo menos se anime a aprender de este equipo, pero por sobre todo aprender el concepto de unidad.

Hasta el Gobierno está dividido, por un lado el presidente y por otro su vicepresidente, pasan meses sin hablarse, aunque también debería hacerlo la oposición, que también fomenta su propia grieta, donde los egos y las mezquindades se imponen sobre el interés común.

Malamud, también sostiene que “la prudencia y profesionalidad del seleccionador argentino y de su jugador estrella ofrecen un aleccionador contraste con el amateurismo con el que se gestiona la economía argentina, con una docena de tipos de cambio y un sinfín de controles de precios y de divisas. Los líderes políticos argentinos hablan bien, pero no consiguen resultados. A diferencia del Sr. Messi, que habla en voz baja y marca goles sin piedad...” sostiene certeramente el investigador desde Lisboa.

Todas las investigaciones sobre los efectos de las victorias deportivas en las elecciones políticas han demostrado durante el tiempos, que son absolutamente efímeras, son alegrías momentáneas que para nada logran saldar los problemas cotidianos de la sociedad, Messi trae la copa del mundo, pero la góndola en los súper se sigue cayendo sobre la cabeza de los compradores, el combustible seguirá con la desmedida carga impositiva que hace que hoy sea una odisea cargar un tanque.

Al igual que algunos argentinos solían mofarse de Messi, los políticos argentinos tienen la costumbre de menospreciar sus mejores activos. Fernández y gran parte de su ala izquierdista del peronismo, el movimiento populista que ha dominado Argentina durante siete décadas, han vilipendiado al sector privado en general, a pesar de que son los motores de la economía del país.

Una clara muestra de que no aprendieron nada del mensaje que dejó el equipo nacional, lo podemos ver en la Palpala de Rivarola, en la Humahuaca de Paniagua y en el Perico de De Marco.

Todos estos intendentes resolvieron decretar asueto, nadie sabe cuál es la causa, pero los empleados públicos y los funcionarios tendrán un día extra de descanso, mientras que el deprimido sector privado tendrá que seguir trabajando, abriendo las puertas de los negocios o poniendo a andar las maquinas de los talleres.

Si bien es cierto que todos los políticos, de todos los sectores en mayor o menor medida intentaron subirse al triunfo de los seleccionados por Scaloni, este ataque de populismo barreta es absolutamente exagerado, bastaba con la consabida instantánea en la plaza del pueblo.

De Paniagua y Rivarola no extraña demasiado, nos tienen acostumbrados a estos dislates, pero De Marco que ahora se autopercibe libertario, llama por demás la atención, qué tandera que ver la nueva política con los asuetos administrativos por un partido de futbol?

Populistas son todos y también son participes necesarios del fracaso.