En un flyer dieron a conocer que las consignas serán:
- Insumos y materiales de protección en cantidad y calidad suficiente.
- Inmediato pago del estímulo de 5000 adeudado.
- Pase a planta e incorporación de recurso humano.
- Cumplimiento de los protocolos
- Reapertura de Paritarias.
La provincia atraviesa hoy uno de los peores escenarios imaginados por las autoridades. El desborde de todos los sectores y los reiterados reclamos dejan a la gestión de Morales tan expuesta que ni los propios ciudadanos acatan las normativas impuestas por un Comité operativo de emergencias, que pierde credibilidad con cada nuevo informe.
La dramática situación sanitaria se evidencia en la cantidad de contagios registrados en el personal de salud y aún así el mandatario Gerardo Morales insiste en trasladar la responsabilidad por la propagación del brote a supuestos incumplimientos de estos mismos trabajadores.
Al igual que ocurrió con los policías, cuando el panorama se volvió adverso en materia de imagen política, el gobierno decidió deliberadamente pasarlos de héroes a villanos, tras quedar expuesto el posible origen del brote en el contrabando de hojas de coca.
Lo cierto es que la aseveración del mandatario se contrasta con el reclamo permanente del sector.
Morales asegura que la situación está controlada pero, día a día, aumentan la cantidad de casos y muertes que exhiben el inminente colapso del sistema sanitario y el fracaso de las políticas epidemiológicas implementadas.
Los detalles de la provisión de equipos de protección personal y las acusaciones a los hospitales o clínicas privadas ya no surten efecto. Lo que antes se denegó hoy no se puede compensar presurosamente.
Sin embargo, un sector que registra hasta un 30% de los contagios, excediendo por mucho la media nacional de los casos registrados en trabajadores, da cuenta de serias falencias de gestión que no pueden reducirse simplemente a meras responsabilidades individuales.
Dentro de un contexto de lo más adverso y con los ánimos caldeados, una protesta vuelve a alzar la voz de los pedidos de los médicos, enfermeros, camilleros y todos los involucrados en la ardua tarea de la sanidad.
De esta forma, una nueva jornada de protesta vuelve a ganar protagonismo ante un gobierno que mira impávido como cada desacierto de gestión conduce al peor de los desenlaces.
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