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Salud Púbica: Crónica de una muerte anunciada

La nueva Maternidad es sólo una causa más de la muerte de la salud pública provincial. Eduardo Fellner pretendió hacer política con la salud y según denunció la diputada Manuela Cabello, ya son siete las muertes ocasionadas por el perverso sistema de esta década ganada. Una vez más el relato chocó contra la realidad.

"Casi toda la gente sabe que Santiago Nasar va a morir, pero nadie le ayuda..." decía el gran Gabo en su memorable "Crónica de una muerte anunciada", y  aquel título del genial colombiano perfectamente puede aplicarse si pretendemos crónicar el derrotero de la Salud Publica durante esta década ganada en Jujuy.

Durante el gobierno de Eduardo Fellner la salud pública afianzó el modelo de caridad, donde el Estado aparece como un ente filántropo que siente el deber moral de ayudar al prójimo en desgracia, expresándolo en donaciones para financiar los establecimientos hospitalarios. En realidad como todo el gobierno de Fellner, en materia de salud pública, nuestra provincia sufrió un retroceso hasta las primeras décadas del siglo XX.

El modelo de caridad que imperó desde la época colonial hasta los albores de siglo XX, se caracterizó por la gestión de la buena muerte; los hospitales eran en ese tiempo lazaretos para morir.

El santiagueño Ramón Carrillo fue quien revolucionó la salud pública durante el gobierno de Juan Domingo Perón; la salud pública pasó del modelo de caridad a un modelo en el cual la persona tenía el derecho de acceder a los servicios sanitarios.

Tantos avances tocaron su fin en Jujuy, ya que Fellner cambió el paradigma, tiró por tierra la revolución de Carrillo y produjo una regresión los avances sobre los derechos de las personas a recibir una asistencia sanitaria digna,
La salud pública jujeña fue víctima de una patología que se fue agravando con el correr de los años. La falta de financiamiento, la falta de personal, la falta de infraestructura y la falta de planificación fueron agudizando la criticidad del sistema, hasta llegar a hoy, con un sistema colapsado, incapaz de dar respuesta hasta en las cuestiones más elementales.

Eduardo Fellner pretendió hacer política con la salud. Toda su gestión se limitó a obtener algunas fotos cortando cintas y discursos obvios y vacíos.

Un relato pretendió imponerse ante la realidad, pero la muerte de siete mujeres pusio luz sobre una de las áreas más oscuras de la administración provincial.

Siete mujeres jujeñas víctimas de la indolencia gubernamental.

La nueva maternidad, aquella que se anunció como la más moderna del NOA, finalmente terminó siendo una maternidad de "baja complejidad" a decir del propio mandatario.

En realidad la nueva maternidad es un elocuente monumento a la corrupción provincial, un símbolo de la putrefacción intelectual de gobierno de Fellner, una alegoría que muestra claramente que la agenda de prioridades del Gobierno está muy lejos de prestar un servicio sanitario digno.

Esta nueva maternidad se compró llave en mano; inclusive, el ministro de Infraestructura de entonces, Fernando Frías, la calificó como una obra "monumental" que quedará "registrada en la historia de Jujuy...".

Sin embargo hasta el día de hoy están realizando diversos trabajos para que ese edificio deje de ser tal y se convierta en una maternidad. Zócalos hospitalarios, bachas, baños, rampa, quirófanos, neonatología, son solo algunas de las cosas que faltan; sin embargo la obra fue aceptada y pagada.

Frías la recibió, Víctor Urbani aplaudió y Eduardo Fellner se sacó la foto en la puerta de un monumento a la corrupción, donde hasta el momento no aparece ningún responsable.

Hasta el ministro de Salud de la Nación, Juan Manzur, fue vilmente engañado con esta obra. Lo invitaron a Jujuy para que recorra la faena que se realizaba;  le vendieron el relato, a punto tal que el propio visitante dijo que "la nueva maternidad fue planificada teniendo en cuenta a la mujer y su familia, trabajando con el concepto de parto humanizado....", agregando que "la nueva infraestructura cuenta con todos los criterios sanitarios y tiene una capacidad para atender 6.000 partos anuales, con lo cual será una de las grandes maternidad es del país..."

Nada de esto ocurrió. A la complejidad que le dio Manzur, Fellner la degradó calificándola como una maternidad de "baja complejidad".

La nueva maternidad es un elemento más que contribuye a la muerte del servicio de salud de la provincia; la corrupción ganó esta batalla.

Eduardo Fellner devastó el sistema, los edificios se caen por falta de mantenimiento, los remedios en los armarios pasaron a ser un recuerdo, los médicos emigran hacia otras latitudes, las vacantes duermen el sueño de los justos, los centros de salud se cierran por falta de elementos y problemas de seguridad, mientras tanto los jujeños ven atónitos como muere la salud pública y nadie le ayuda.

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