Silvia esperaba tener un parto normal, según los controles previos que se había hecho. Su obstetra le recomendó acudir directamente a la nueva Maternidad para que naciera su bebé. Pero una vez allí, los médicos de turno dudaban de recibirla o no por temor a que hubiera complicaciones durante el parto. Por esa razón la derivaron en primera instancia al Pablo Soria, según relató a Radio 2.
Otro caso de atención negligente en la nueva Maternidad
Silvia Cabrera es otra de las víctimas del deplorable sistema de salud de la provincia. El 21 de abril tuvo que ir y volver cinco veces entre la nueva Maternidad Héctor Quintana y el Hospital Pablo Soria, para dar a luz después de cinco horas. A consecuencia de ello, su hijo nació con complicaciones.
En la maternidad este nosocomio, por las carencias de camas y la sobresaturación del sistema y al notar que presentaba un cuadro normal, la volvieron a derivar a la maternidad. Así estuvo desde las 4 de la mañana hasta las 10.30, hora en que nació finalmente su hijo en el Pablo Soria por parto normal.
Pero el sufrimiento de Silvia no terminó allí, porque inmediatamente después del parto no pudo ver a su hijo. Se lo llevaron a Neonatología por complicaciones que habría sufrido, por la demora el tiempo que transcurrió para nacer. Habría ingerido líquido y se complicó la situación del recién nacido.
El marido de Silvia, recién a las 15.30 pudo ver a su hijo; la madre mucho después.
También denunció otro hecho grave: Las madres que tienen sus hijos en el Soria, luego son derivadas para que se recuperen a la nueva Maternidad.
El relato a Radio 2 de lo sucedido ese día a Silvia Cabrera, deja al descubierto las graves falencias del sistema de salud y la inoperancia de Gobierno ausente en las necesidades de la población.
“Es mi primer bebé, fue una experiencia no tan linda. A las 4.30 de la mañana tenía de dilatación 3. Me dijeron que con 5 me iban a internar y me regresaron a la casa y dijeron que la próxima vez que tenga dolores vaya al Pablo Soria. Creían que era más para cesárea que parto normal. A la hora volví, pero fui directamente al Pablo Soria. Allí me mandaron a caminar una hora porque llegaba a 4.30 de dilatación y me dijeron que vuelva para control. Voy a caminar la hora y cuando regreso me ven el cartón y me dicen que esto es para la nueva Maternidad, que me fuera allí. Me moví en remis, porque no podía caminar” Dijo Silvia.
La mujer continuó su relato con detalles: “En la nueva maternidad, me controlan y me dicen que no, que es para el Pablo Soria. Ya me sentía cansada de ir y venir y de no tener la atención que necesitaba. Estuve cuatro veces en ese ir y venir. Ya no daba más, no podía caminar. Cuando llegué a la Maternidad, discutían dos doctoras para ver si se animaban si hacían el parto o me derivaban al Pablo Soria. Decían que no se iban a animar y me darían un papel para ir al Pablo Soria. No daba más, porque no me podía mover por mi propio medio para ir al Soria. Llamaron una ambulancia que tardó unos 10 minutos. Cuando volví nuevamente al Soria, dicen de nuevo que esto es para la Maternidad. Todavía seguían diciendo que es para la nueva Maternidad. El miedo era que naciera en cualquier lugar, de tanto de ir y venir”.
Según el testimonio de la mujer, la negligencia aumentaba a cada momento y a pesar de estar Silvia acompañada de su marido, no estaba segura de lo que podía sucederle. “No lo dejaban pasar, siempre lo dejaban afuera. La obstetra me dijo que para el parto normal, nunca para cesárea, porque no era embarazo de riesgo. Por eso me sorprendió cuando me dicen que era para la cesárea”.
La joven madre destacó además que en la nueva Maternidad le midieron la panza y le daban una medida y en el Pablo Soria otra. “En el Soria me daban de 35 a 34 centímetros y en la maternidad 38. El nivel de stress, el miedo era grande. Lo único que quería era que se decidieran y no me tuvieran como una pelota rebotando de un lado para otro”, agregó.
“Mi marido estaba cansado, era toda una madrugada que nos tenían con ir y venir. Era el gasto también que hacíamos porque no podía manejarme con los dolores. No podíamos ir en remis”, relató en su charla con nuestra emisora.
Pasaron 5 horas yendo y viniendo. Cinco horas de stress, de sacar fuerzas y de enojo.
Silvia Cabrea relató que le dijeron que lo suyo era para cesárea porque falta de camas. “Por eso a varias las derivaban para la nueva Maternidad. Sabía que en la Maternidad no había quirófano y que allí solo hacen parte normal. La obstetra me dijo que me presente así”.
Respecto a lo que sucedió luego con su bebé, dijo: “No me lo entregaron, a mi marido lo dejaron ver después de cinco horas porque estaban internado en Neo. Di a luz a 10,35 y me llevan a esperar a una sala y veía que a todos le entregaban su bebé, y a mí no. Me decían que ya va a venir el médico o la enfermera a informarte. Que estaban en cesárea, atendiendo otros partos y no me decían nada. Mi marido también preguntaba y le decían lo mismo. Al doctor le preguntamos y nos dice a las 3 de la tarde que estaba en Neo (el bebé) y que había tragado líquido”.
Sobre las razones del estado de su hijo le informaron que “era por insuficiencia respiratoria y que el parto había tardado. Fue todo rápido y no se había dado tiempo a una preparación”.
“Es horrible que te tengan así. La verdad es que no entiendo por qué en la nueva Maternidad no tienen la atención necesaria o no se animan. Ese día eran médicos jovencitos y te da ese miedo de no tener la experiencia y están viendo a uno, si te atienden o no, si se animan o no. No pueden estar haciendo eso, hay dos vidas en riesgo”, apuntó Silvia.
Finalmente, dejó al descubierto otra grave falencia del sistema de salud. “En el Pablo Soria, te mandan porque no hay camas; si es para parto normal, a la nueva Maternidad. Había chicas después de salir de parto, después de nacer su bebé; las mandaban en ambulancia a recuperar con su hijo a la nueva Maternidad, cuando no te podés ni mover. A mí no me mandaron de vuelta porque el que el bebé estaba internado”.
Pero el sufrimiento de Silvia no terminó allí, porque inmediatamente después del parto no pudo ver a su hijo. Se lo llevaron a Neonatología por complicaciones que habría sufrido, por la demora el tiempo que transcurrió para nacer. Habría ingerido líquido y se complicó la situación del recién nacido.
El marido de Silvia, recién a las 15.30 pudo ver a su hijo; la madre mucho después.
También denunció otro hecho grave: Las madres que tienen sus hijos en el Soria, luego son derivadas para que se recuperen a la nueva Maternidad.
El relato a Radio 2 de lo sucedido ese día a Silvia Cabrera, deja al descubierto las graves falencias del sistema de salud y la inoperancia de Gobierno ausente en las necesidades de la población.
“Es mi primer bebé, fue una experiencia no tan linda. A las 4.30 de la mañana tenía de dilatación 3. Me dijeron que con 5 me iban a internar y me regresaron a la casa y dijeron que la próxima vez que tenga dolores vaya al Pablo Soria. Creían que era más para cesárea que parto normal. A la hora volví, pero fui directamente al Pablo Soria. Allí me mandaron a caminar una hora porque llegaba a 4.30 de dilatación y me dijeron que vuelva para control. Voy a caminar la hora y cuando regreso me ven el cartón y me dicen que esto es para la nueva Maternidad, que me fuera allí. Me moví en remis, porque no podía caminar” Dijo Silvia.
La mujer continuó su relato con detalles: “En la nueva maternidad, me controlan y me dicen que no, que es para el Pablo Soria. Ya me sentía cansada de ir y venir y de no tener la atención que necesitaba. Estuve cuatro veces en ese ir y venir. Ya no daba más, no podía caminar. Cuando llegué a la Maternidad, discutían dos doctoras para ver si se animaban si hacían el parto o me derivaban al Pablo Soria. Decían que no se iban a animar y me darían un papel para ir al Pablo Soria. No daba más, porque no me podía mover por mi propio medio para ir al Soria. Llamaron una ambulancia que tardó unos 10 minutos. Cuando volví nuevamente al Soria, dicen de nuevo que esto es para la Maternidad. Todavía seguían diciendo que es para la nueva Maternidad. El miedo era que naciera en cualquier lugar, de tanto de ir y venir”.
Según el testimonio de la mujer, la negligencia aumentaba a cada momento y a pesar de estar Silvia acompañada de su marido, no estaba segura de lo que podía sucederle. “No lo dejaban pasar, siempre lo dejaban afuera. La obstetra me dijo que para el parto normal, nunca para cesárea, porque no era embarazo de riesgo. Por eso me sorprendió cuando me dicen que era para la cesárea”.
La joven madre destacó además que en la nueva Maternidad le midieron la panza y le daban una medida y en el Pablo Soria otra. “En el Soria me daban de 35 a 34 centímetros y en la maternidad 38. El nivel de stress, el miedo era grande. Lo único que quería era que se decidieran y no me tuvieran como una pelota rebotando de un lado para otro”, agregó.
“Mi marido estaba cansado, era toda una madrugada que nos tenían con ir y venir. Era el gasto también que hacíamos porque no podía manejarme con los dolores. No podíamos ir en remis”, relató en su charla con nuestra emisora.
Pasaron 5 horas yendo y viniendo. Cinco horas de stress, de sacar fuerzas y de enojo.
Silvia Cabrea relató que le dijeron que lo suyo era para cesárea porque falta de camas. “Por eso a varias las derivaban para la nueva Maternidad. Sabía que en la Maternidad no había quirófano y que allí solo hacen parte normal. La obstetra me dijo que me presente así”.
Respecto a lo que sucedió luego con su bebé, dijo: “No me lo entregaron, a mi marido lo dejaron ver después de cinco horas porque estaban internado en Neo. Di a luz a 10,35 y me llevan a esperar a una sala y veía que a todos le entregaban su bebé, y a mí no. Me decían que ya va a venir el médico o la enfermera a informarte. Que estaban en cesárea, atendiendo otros partos y no me decían nada. Mi marido también preguntaba y le decían lo mismo. Al doctor le preguntamos y nos dice a las 3 de la tarde que estaba en Neo (el bebé) y que había tragado líquido”.
Sobre las razones del estado de su hijo le informaron que “era por insuficiencia respiratoria y que el parto había tardado. Fue todo rápido y no se había dado tiempo a una preparación”.
“Es horrible que te tengan así. La verdad es que no entiendo por qué en la nueva Maternidad no tienen la atención necesaria o no se animan. Ese día eran médicos jovencitos y te da ese miedo de no tener la experiencia y están viendo a uno, si te atienden o no, si se animan o no. No pueden estar haciendo eso, hay dos vidas en riesgo”, apuntó Silvia.
Finalmente, dejó al descubierto otra grave falencia del sistema de salud. “En el Pablo Soria, te mandan porque no hay camas; si es para parto normal, a la nueva Maternidad. Había chicas después de salir de parto, después de nacer su bebé; las mandaban en ambulancia a recuperar con su hijo a la nueva Maternidad, cuando no te podés ni mover. A mí no me mandaron de vuelta porque el que el bebé estaba internado”.

