El episodio se desencadenó tras una alerta emitida por el Centro de Monitoreo 911, que daba cuenta de un ilícito en curso en un inmueble ubicado sobre calle Colombia. Al llegar al lugar, efectivos del Grupo Dinámico de Prevención del Delito de la Unidad Regional N° 8 se entrevistaron con el propietario, un hombre de 48 años, quien ya tenía retenido al presunto delincuente tras descubrir la sustracción de sus garrafas.
Con los datos recabados en la escena, los agentes iniciaron tareas investigativas y lograron rastrear el destino de lo robado. A las pocas cuadras, en una propiedad sobre calle Costa Rica, los uniformados localizaron las dos garrafas de 10 kilos.
La propietaria del inmueble, una mujer de 61 años, manifestó haber comprado los garrafones de buena fe y desconocer su procedencia ilícita, por lo que realizó la entrega voluntaria de los bienes ante la presencia de testigos.
Posteriormente, las garrafas incautadas y el acusado fueron trasladados a la Seccional N° 51. Al consultar el sistema informático, las autoridades constataron que el sospechoso no registraba pedidos de captura vigentes. El caso quedó en manos del Ayudante Fiscal de turno, quien dispuso las actuaciones correspondientes mientras la víctima radicó la denuncia formal.