Preocupado por la situación de la vecina ciudad, quiere volver a ser intendente, alentado por un grupo de amigos y de ciudadanos que consideran que no hay alternativas válidas de cara a las próximas elecciones.
Rubén Daza: “Si uno ve la TV, pareciera que Jujuy es el paraíso”
El ex intendente de Palpalá Rubén Daza y precandidato por el frente Cambia Jujuy, hizo un rápido análisis de la realidad que vive esa ciudad y dejó algunas ideas de cómo revertir la situación.
El ingeniero Daza visitó los estudios de Canal 2, donde dijo que si uno ve la TV pareciera que Jujuy es el paraíso por lo bien que va todo. “Por eso decidimos acompañar a Gerardo Morales en su proceso de cambio; necesitamos juntar gente de buena voluntad que quiera pensar otra cosa para los jujeños. Lo estamos haciendo dese una lógica un poco distinta a lo que estamos acostumbrados a ver. Personalmente he visitado unas setenta casas de familia que me han permitido ingresar para conocer los problemas de la gente más en detalle”, comentó.
Dijo que a partir de esas reuniones se comenzó en la formación de “militantes del cambio”, que a posteriori van a ser una especie de gestores barriales. El exintendente y precandidato dijo que es posible el desarrollo pero que este se logra sólo construyendo confianza y para ello es necesario ser creíble, transparente y trabajar a mediano y largo plazo, sino no se habla de desarrollo sino de otra cosa.
Esos militantes se reunieron con unos cuarenta vecinos cada uno, para explicarles las intenciones de Daza y la propuesta de Cambia Jujuy. De esas charlas surge que “la gente no se siente segura en su casa, no se siente segura en la calle, no puede mandar a sus hijos adolescentes después de las seis o siete de la tarde a hacer ninguna actividad si no los acompañan ellos. Hay muchos chicos vulnerables con adicciones; hay mucho delito; no hay programas serios, permanentes, para chicos con capacidades diferentes”, mencionó entre los principales problemas que atraviesa la sociedad palpaleña.
Una de sus grandes preocupaciones es la educación y en ese sentido sostuvo que si bien en los últimos años se puso mucha plata, “la calidad educativa no es buena y uno siente que hay una exclusión por la educación primaria. La mitad de los que hacen secundario no termina y el nivel de los que terminan es malo”, afirmó.
También resaltó que el 55 por ciento de población no tiene obra social; que hay siete mil empleos precarios y cinco mil desocupados. Frente a esa situación dijo que es necesario un trabajo muy localizado en el territorio, función para la que se preparan los militantes, tratando de consensuar y entender las lógicas de cada uno.
Puso como ejemplo la realización del torneo de fútbol “Identidad barrial”, con la participación de los distintos actores, lo que permite un mejor conocimiento de la gente y sus problemáticas. “Tenés que tener un conocimiento de los problemas ahí en el territorio; capacidad de convocar; capacidad de hacer procesos de mediano y largo plazo. De estos proyectos de seguridad, de gestión de riesgo, de educación, salud, alimentos, van saliendo estrategias mucho más globales, como una empresa municipal de recursos humanos que sea capaz de detectar el perfil laboral de los jóvenes y hacer talleres”, dijo en el programa Sobremesa.
Daza dijo que aquí se necesita del apoyo de las empresas para generar unos mil lugares por año, para que los jóvenes puedan hacer las prácticas luego de su capacitación. “Necesitamos juntar unos mil lugares de práctica en la suma de todas esas empresas por año, es decir, tener dónde mandar a los jóvenes para hacer prácticas, lo cual no quiere decir obligación de tomarlos, pero sí que sepan que van a tener una personas preparada para eso”, explicó.
Dijo que a partir de esas reuniones se comenzó en la formación de “militantes del cambio”, que a posteriori van a ser una especie de gestores barriales. El exintendente y precandidato dijo que es posible el desarrollo pero que este se logra sólo construyendo confianza y para ello es necesario ser creíble, transparente y trabajar a mediano y largo plazo, sino no se habla de desarrollo sino de otra cosa.
Esos militantes se reunieron con unos cuarenta vecinos cada uno, para explicarles las intenciones de Daza y la propuesta de Cambia Jujuy. De esas charlas surge que “la gente no se siente segura en su casa, no se siente segura en la calle, no puede mandar a sus hijos adolescentes después de las seis o siete de la tarde a hacer ninguna actividad si no los acompañan ellos. Hay muchos chicos vulnerables con adicciones; hay mucho delito; no hay programas serios, permanentes, para chicos con capacidades diferentes”, mencionó entre los principales problemas que atraviesa la sociedad palpaleña.
Una de sus grandes preocupaciones es la educación y en ese sentido sostuvo que si bien en los últimos años se puso mucha plata, “la calidad educativa no es buena y uno siente que hay una exclusión por la educación primaria. La mitad de los que hacen secundario no termina y el nivel de los que terminan es malo”, afirmó.
También resaltó que el 55 por ciento de población no tiene obra social; que hay siete mil empleos precarios y cinco mil desocupados. Frente a esa situación dijo que es necesario un trabajo muy localizado en el territorio, función para la que se preparan los militantes, tratando de consensuar y entender las lógicas de cada uno.
Puso como ejemplo la realización del torneo de fútbol “Identidad barrial”, con la participación de los distintos actores, lo que permite un mejor conocimiento de la gente y sus problemáticas. “Tenés que tener un conocimiento de los problemas ahí en el territorio; capacidad de convocar; capacidad de hacer procesos de mediano y largo plazo. De estos proyectos de seguridad, de gestión de riesgo, de educación, salud, alimentos, van saliendo estrategias mucho más globales, como una empresa municipal de recursos humanos que sea capaz de detectar el perfil laboral de los jóvenes y hacer talleres”, dijo en el programa Sobremesa.
Daza dijo que aquí se necesita del apoyo de las empresas para generar unos mil lugares por año, para que los jóvenes puedan hacer las prácticas luego de su capacitación. “Necesitamos juntar unos mil lugares de práctica en la suma de todas esas empresas por año, es decir, tener dónde mandar a los jóvenes para hacer prácticas, lo cual no quiere decir obligación de tomarlos, pero sí que sepan que van a tener una personas preparada para eso”, explicó.
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