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Profundizar el modelo

El régimen va por todo, sin miramientos y sin límite alguno. La UNJu es la nueva víctima de Fellner. Un presupuesto de 400 millones justifica cualquier tropelía.

Ricardo Slavutzky, decano de Humanidades, fue durante todo el proceso electoral el principal vocero de Rodolfo Tecchi. Con idas y vueltas en sus dichos, el decano de Humanidades, seguramente por convicciones propias y no por la promesa de alguna prebenda, puso en marcha una maquinaria electoral de singulares proporciones en su propia facultad, que por cierto es la más numerosa de toda la UNJu.

Slavutzky, tomó el ejemplo de la política prebendaria impuesta por el fellnerismo; fue la punta de lanza para que el régimen imperante en la provincia escribiera un nuevo y vergonzante capítulo de la historia de Jujuy.

“Tecchi es el candidato de Fellner…” dijo Slavutzky al inicio del proceso electoral, y tenía razón. Un formidable aparato estatal se puso a disposición de Tecchi para tomar el rectorado de la UNJu,

Al régimen nada lo detiene y nada respeta. En esto Tecchi tiene experiencia. Durante su poco feliz paso por el Ministerio de Educación se metió de lleno en las elecciones del Scalabrini Ortiz y en el Tello; paradójicamente nunca del lado de los buenos y hoy ambas instituciones están judicializadas.

Esta vez unos 400 millones de presupuesto fueron motivo más que suficiente para ultrajar el aura que tiene una universidad; el régimen puso a todos sus vasallos a trabajar para que Tecchi lograra tomar el rectorado.

Primero avanzaron sobre la agrupación presupuesto, las primeras víctimas fueron aquellos consejeros que tienen alguna vinculación presupuestaria con el gobierno, uno a uno fueron convencidos de que más importante que un rector era su seguridad laboral.

Luego avanzaron sobre aquellos más desprotegidos, los alumnos, quienes fueron tapados de irrealizables promesas para luego explicarles que en el Estado Provincial se abrían infinidad de puertas que permitían desde acceder a un puesto laboral hasta un casa del IVUJ.

Había un sector de electores que no estaban inscriptos en ninguna de las otras dos categorías. Allí fue un poco más complicado, pero finalmente el régimen logró su cometido; no fueron pocos los consejeros que cayeron rendidos en las redes embelesados con la generosidad del régimen.

Con semejante aparato estatal desplegado, era de esperar un aplastante triunfo de Tecchi, pero la realidad mostró que 44 consejeros resistieron estoicos el avance del régimen; sus conciencias no fueron seducidas por las promesas y las prebendas.

Apenas cuatro votos fue la ventaja final de Tecchi, un número exiguo si se contempla la fantástica estructura electoral montada por el régimen.

Políticamente se puede leer que en la UNJu ya hay muchos que piensan que no se debe permitir que el régimen fellnerista vaya por todo, que el fin no justifica los medios, y que esto lesiona a la estructura misma de una sociedad que aún se debate entre quedarse en el modelo feudal de Fellner o dar un salto de calidad democrática hacia el futuro.

Tecchi entró por una ventana que le abrió Ricardo Slavutzky y la república fue víctima de una nueva bofetada.