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Morales también hace normal lo anormal

La lógica política aldeana indica que cualquier motivo es bueno para que los candidatos se muestren en la calle; cualquier pretexto sirve para llenar la ciudad de afiches, y cualquier ocasión sirve para mostrar la "sensibilidad" del candidato.

Candidatos varios y aspirantes a candidatos, aprovecharon el 1 de Mayo para desearle al pueblo trabajador las consabidas felicitaciones, acompañadas por frases extraídas de Wikipedia, preferiblemente de algún pensador famoso; si es cura o monja mucho mejor, ya que le agrega al mensaje un tinte sensiblero y hasta místico. Buscan ideas ajenas aquellos incapaces de generar ideas propias.

Ver los diarios de esa fecha es más aburrido que bancarse una conferencia de Hugo Oscar Insausti; abundan los avisos donde el diputado fulano de tal saluda a los trabajadores en su día, o la legisladora mengana reafirma su lucha en pos de los trabajadores.

Centímetros interminables de avisos que solamente interesan al avisador pero jamás logran conmover en lo más mínimo al supuesto destinatario del mensaje.

Políticos de toda laya se suman a estas movidas; los oficialistas tratando de convencer sobre lo mucho que hacen por la clase obrera, los opositores hablando de todo lo que no hace el oficialismo y los sectores de izquierda trotkistas, ratificando su lucha contra el régimen falaz y descreído, la opresión de la oligarquía y su incalificable posición contra el avasallamiento sistemático de la sinarquía internacional.

Quien no se quedó atrás fue el massista y macrista Gerardo Morales, que en pos de su campaña por la gobernación empapeló la ciudad con su mensaje: "El trabajo es dignidad, Feliz día del trabajador", por supuesto que luego viene el chivo electoral con el consabido "Gerardo Morales 2015".

Hasta acá todo dentro de la normalidad y la mediocridad típica de la dirigencia política vernácula, pero el asunto con Morales no queda allí, los afiches están ilustrados y acá es donde aparece el problema.

Uno de los afiches es ilustrado con un niño en la zafra.

El candidato radical mezcla el trabajo formal con el trabajo infantil.

El trabajo infantil es un delito, una endemia en nuestra provincia que desde muchos sectores intentan erradicar.

Según organismos internacionales, en nuestra provincia  los niños realizan una gama muy amplia de tareas y actividades, muchas de ellas no solo contempladas por la ley penal, sino también reprobables desde el punto de vista ético.

Es cierto que no todas las tareas realizadas por los niños deben clasificarse como trabajo infantil que se ha de eliminar. Por ejemplo el pastoreo en nuestra puna,  la ayuda que prestan a sus padres en el hogar, la colaboración en un negocio familiar o las tareas que realizan fuera del horario escolar o durante las vacaciones, pueden ser consideradas hasta provechosas para el desarrollo de los pequeños y el bienestar de la familia; les proporcionan calificaciones y experiencia, y les ayuda a prepararse para ser miembros productivos de la sociedad en la edad adulta.

La participación de los niños o los adolescentes tanto en la zafra como en el tabaco, atentan contra su salud y su desarrollo personal, además de interferir con su escolarización.

Pero los niños en la zafra o en el tabaco sí es considerado como trabajo infantil, ya que priva a los niños de su niñez, su potencial y su dignidad y es perjudicial para su desarrollo físico y psicológico.

El otro afiche de Morales es ilustrado con un anciano, y también a decir de especialistas, la situación de los adultos mayores en la provincia está llegando a niveles críticos, debido a que hay una constante vulneración de sus derechos humanos.

Nuestros adultos mayores deban seguir trabajando para sobrevivir, sin derechos laborales,  siendo víctimas de atropellos y sin defensa alguna por parte del Estado.

El trabajo que desempeñan los adultos mayores está concentrado sobre todo en la agricultura, el comercio informal y la construcción.

Morales ilustró sus afiches con dos sectores que justamente están fuera del trabajo formal; puso en el mismo status a todos, a los que deben trabajar y a los que no deben trabajar.

Los políticos no solo se comunican con sus palabras, también lo hacen con sus gestos y su publicidad.

Ser distinto no solo hay que declamarlo, también hay que demostrarlo y hasta el momento Morales solo garantiza la continuidad de más de lo mismo.