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Manotazo de ahogado K en el PJ

En la lucha por sobrevivir, el kirchnerismo jujeño recurrió a Buenos Aires para regresar al Partido Justicialista, pero recibió malas noticias por parte de los "compañeros" de los otros distritos. 

Los dirigentes k de Jujuy, quienes quedaron marginados luego del cachetazo electoral que recibió la dupla Fellner – Jenefes en las últimas elecciones, buscan con desesperación una oportunidad de sobrevivir en los cargos públicos, ante la inminente la salida que marcaría las elecciones del año próximo, cuando la mayoría cumple con sus mandatos.

Ante el peligro de ostracismo y sin gestiones exitosas para mostrarle a la gente, el sello del Justicialismo parece ser la única llave que les permitiría integrar una lista con alguna chance de renovar los cargos en la vida pública.

De allí, su desesperada pelea por sostenerse.

Meses atrás, la justicia electoral ratificó el resultado de las elecciones internas del mes de marzo y confirmó la conducción de Carlos Haquim como nuevo presidente del PJ.

Sin embargo, los k jujeños parecen no estar dispuestos a resignarse a su nueva realidad. Sin apoyo popular posible, recurrieron en las últimas horas a una operación política con el objetivo de obtener con una firma lo que no consiguen en las urnas: que el PJ sea intervenido y les devuelva la posición de privilegio de la que disfrutaron hasta el pasado 10 de diciembre.

Así una comitiva integrada los resabios de kirchnerismo, intentaron sin éxito una suerte de golpe institucional en el partido fundado por Juan Domingo Perón, solicitando que las autoridades nacionales intervengan el distrito Jujuy.

Sin embargo, la falta de consenso y el rechazo que sus figuras generan hicieron que sus mismos compañeros de todo el país les dieran la espalda en el primer intento.

El PJ Jujuy parece haberse convertido en una entelequia que les sirve sólo a algunos dirigentes que gozan de privilegios y muy buenos sueldos de las arcas públicas desde hace años sólo por cantar la marcha peronista.

Sus miles de afiliados inflan padrones pero jamás se reúnen ni tienen posibilidad de expresar sus opiniones.

Mientras, sus dirigentes pelean por la posesión del sello, para usarlo en la búsqueda de poder, convirtiendo al histórico partido en un simple negocio de subsistencia para seguir viviendo del Estado.