Política | Política

Los medios nacionales ya hablan del candidato de los pueblos originarios

El diario La Nación publicó un artículo acerca de Sixto Quispe, el candidato a intendente por la ciudad de Humahuaca por el Frente Primero Jujuy. Jujuy al Momento te muestra la nota.

Sus banderas de reclamo de los territorios con sus riquezas incluidas y de denuncia de empresas contaminantes en Humahuaca le consiguieron el apoyo de la gente y ahora, el candidato a intendente por el Frente Primero Jujuy busca subir un escalón más en su lucha.

El diario La Nación destacó la importancia de esta candidatura, ya que de ganar, Quispe se convertiría  en el primer intendente indígena del país.

A continuación, lee la nota publicada en La Nación:

Los espejitos de colores no perdieron su capacidad de engaño pese a los siglos que transcurrieron desde la conquista. Por entonces eran cuentas sin valor que los españoles pretendían intercambiar por el oro y la plata que atesoraban los aborígenes del nuevo continente. Ahora, en pleno siglo XXI, los espejitos se representan en las promesas de las que se valen algunos políticos para captar el voto de las comunidades originarias. Promesas que, en su mayoría, no cumplen.

Así lo piensa y lo dice este hombre de piel cobriza, parco al hablar, de mirada oscura y desconfiada. Su nombre es Sixto Quispe y vive en Humahuaca, en el norte de la provincia más norteña de nuestro país, Jujuy. Cansado de esperar respuestas de los dirigentes de su pueblo, decidió fundar su propio partido político, el Movimiento de Participación Comunitaria Indígena. Su desafío: ser elegido el 23 de este mes primer intendente del país representante de las comunidades originarias. "Nuestra lucha es por la devolución de las tierras a sus verdaderos dueños, las comunidades originarias. Un derecho que nos corresponde por ley, pero no se cumple", avisa el candidato, sin perder su tono suave.

Sixto Quispe tiene 49 años y cinco hijos. Su apellido original, cuenta, es Kheispi, que significa "piedra que brilla". Se crió en el campo, ocupándose de las ovejas y los chivos, rodeado por ese paisaje maravilloso e inhóspito de la Quebrada de Humahuaca, patrimonio de la humanidad desde 2003.

El candidato Quispe dice que nunca hubo un proyecto político que los integrara en serio. Marginados del mapa y de la toma de decisiones, durante años las comunidades originarias de Humahuaca rotaron según soplara el viento político para sobrevivir. En los albores de la democracia, Quispe acompañó al presidente radical Raúl Alfonsín; luego, en los 90, al peronista Carlos Menem. "Pero nunca hubo una iniciativa que nos incluyera de verdad. Nosotros los votábamos, pero luego no había reciprocidad. Y no es que pidiéramos mucho, apenas lo indispensable: canales para el riego, un tinglado para la cancha de fútbol. Todavía estamos esperando", se queja sin un atisbo de enojo, con la mansedumbre ancestral que mandan sus orígenes.

Humahuaca, evidentemente, no escapa a los índices sociales de la provincia: según datos del Indec, en Jujuy existen 14.935 hogares indígenas, pertenecientes a los pueblos kolla, atacama, ava guaraní, ocloya, omaguaca, tilián y quechua. El 32,8 por ciento de esos hogares indígenas se encuentran en situación de pobreza estructural, mientras que a nivel provincial ese índice es del 25,2%.

El dice que la resignación encontró un límite. Y que por eso, tras ser elegido representante del pueblo de Humahuaca -una de las comunidades de la zona-, comenzó a pensar, junto con un grupo de amigos y familiares, en crear una agrupación política. Debutaron hace dos años con el Movimiento de Participación Comunitaria Indígena. "Perdimos por 20 votos", se enorgullece.

Pero sus rivales electorales en Humahuaca minimizan la influencia electoral del candidato y advierten que, en realidad, utiliza la bandera de las comunidades originarias para sacar provecho político y económico. "Ellos hablan de opresión y de resistencia, buscan victimizarse electoralmente cuando, en realidad, muchas de estas comunidades gozan de privilegios sociales que no tienen otros sectores: becas, viviendas, subsidios de todo tipo", explica uno de los referentes políticos de Humahuaca que conoce bien el paño electoral del lugar.

Tras su debut en las urnas, Sixto Quispe supo que debía organizarse mejor si pretende ganar. No resultó sencillo arrancar en el nuevo camino; sin un padrino político, los obstáculos se multiplican en tamaño y cantidad.

"Cuando fuimos al tribunal electoral para averiguar los requisitos para constituirnos en un partido político, nos dijeron que debíamos presentar una lista de 900 adhesiones y que cada una de ellas debía ser autenticadas por escribano. A 40 pesos por firma, ¡para nosotros era una fortuna! Al final pagamos, pero después nos enteramos de que ningún partido político debía pagar eso, que existen certificadores partidarios que hacen el trámite sin costo, porque así lo dice la ley. Pero claro, a nosotros qué nos iban a explicar. Igual, no pensamos mal, lo importante es seguir", musita.

En ese camino que comenzaba a andar, Quispe encontró a quien sería luego su referente nacional. Ocurrió hace dos años, durante la tradicional Fiesta de Coctaca, que se celebra en Humahuaca. Allí, en medio de cánticos y bailes, conoció a la diputada Silvia Vázquez, líder de la agrupación Forja -cercana al kirchnerismo-, militante por los derechos indígenas. Desde entonces, la legisladora se dedica a asesorarlo en los temas partidarios. Los une un objetivo común: avanzar en la legislación de los derechos indígenas contemplados en el artículo 75 de la Constitución desde que la Convención Constituyente de 1994 reconoció su preexistencia étnica y cultural. Allí se garantizaba una serie de derechos -educación bilingüe e intercultural, personería jurídica de sus comunidades y la posesión y propiedad comunitarias de las tierras- que nunca terminan de hacerse efectivos. Por esa razón, y a manera de atajo, los legisladores sólo atinaron en 2006 a aprobar una ley que declara la "emergencia en materia de posesión de las tierras que tradicionalmente ocupan las comunidades indígenas originarias", con el propósito de evitar que, por sentencias judiciales, fueran desalojadas. El tiempo pasó y el Congreso continuó en mora; por esa razón, prorrogó hasta 2013 la situación de emergencia.

"Nuestro país tiene un grado de atraso importante respecto de otros países latinoamericanos en lo que se refiere a los derechos indígenas sobre la propiedad de la tierra. En el Congreso se comenzaron a debatir los proyectos para limitar el acceso a la tierra a los extranjeros, cuando lo prioritario debería ser darle una solución definitiva al clamor de las comunidades originarias por la posesión de su tierra", dice Vázquez.

Ajeno a las grandes discusiones políticas de la metrópoli, Quispe circunscribe todo su universo a los avatares de su Humahuaca natal y poco y nada parece interesarse por la política nacional. De sus palabras se desprende cierto resentimiento hacia la clase dirigente, al menos la que maneja las riendas de la provincia. "Hasta ahora los gobernadores e intendentes no nos sirvieron de nada", se queja.

Candidato al fin, Quispe hace campaña y visita diariamente las distintas comunidades para llevarles sus propuestas. "Lo prioritario en Humahuaca es la salud. Nuestro hospital no está preparado para las emergencias", afirma. Y, como si nada, suelta a manera de anécdota una tragedia personal que, en cualquier lugar civilizado, hubiera sido un escándalo. "Mi nieto que iba a nacer murió por falta de atención médica. A la mujer de mi hijo se la internó en el hospital, pero el bebe murió", cuenta, en voz baja.

La lucha por la propiedad de la tierra es un tema candente para su comunidad. "Queremos participar en todas las decisiones que tengan que ver con el uso que se le pretenda dar a nuestra tierra. Sabemos que es rica y que muchos pícaros quieren explotarla; no faltaron quienes quisieron arreglarnos con mercadería o con zapatillas para que no hagamos lío", advierte.

Sumarse a la política

Sin embargo, al tiempo que flamea la bandera de las comunidades originarias y reniega de las estructuras partidarias de su provincia, Sixto Quispe no dudó en acordar con los Moisés, uno de los apellidos políticos más tradicionales de Jujuy. Es así como decidió apoyar la candidatura a gobernadora de la joven Carolina Moisés, kirchnerista ella pero enfrentada al postulante bendecido por la Casa Rosada, Eduardo Fellner.

"Quispe critica a los políticos en Jujuy y habla de libertad y resistencia, pero acuerda con los Moisés y con Carlos Snopek en Jujuy, ambos del peronismo más rancio que tiene la provincia. Es un mensaje contradictorio", insisten en cuestionarlo sus rivales.

Sixto Quispe explica que su alianza con Carolina Moisés obedece a que, de otra manera, difícilmente pueda tener injerencia a nivel provincial para intentar modificar la situación de su comunidad en Humahuaca. "Necesitamos tener representantes en la Legislatura", se defiende. Al mismo tiempo, reconoce que, hoy por hoy, la única forma de cambiar la realidad social es participando de las estructuras políticas que hoy existen; el aislamiento no conduce a nada, sostiene.

"Fue muy valiente la decisión de Sixto de participar en política. Esto no es muy frecuente en las comunidades originarias, ya que la mayoría de sus referentes prefiere permanecer afuera y no competir como candidatos. Pero no se dan cuenta de que, al automarginarse de la política, lo que hacen es reforzar su aislamiento", insiste Vázquez.

Quispe reconoce que no le resultó fácil dar el salto, pero lo más difícil de todo, dice, es convencer a los suyos de que el desafío vale la pena. "De nuestras comunidades salieron varios profesionales preparados, algunos abogados, otros ingenieros, pero no se quieren involucrar porque piensan que, al final, siempre se van a imponer los mismos políticos de siempre -insiste-. Pero lo que no entienden es que la única forma de avanzar como comunidad es integrarnos en las estructuras políticas de la democracia. Autoexcluirnos no nos ha servido de nada. Si uno quiere promover un cambio, la única forma es participar."

Nombre y apellido:
Sixto Quispe

Edad: 49

Vida en la Quebrada:
Originario de Humahuaca, se crió en el campo, donde se ocupaba de los animales. Cuando volvió la democracia, apoyó a Alfonsín y luego, en los 90, a Menem. Tiene cinco hijos.

Participación política:
Fue representante del pueblo de Humahuaca, creó el Movimiento de Participación Comunitaria Indígena y hoy es candidato a intendente. Acompaña a los referentes kirchneristas del lugar, porque, dice, busca tener representantes en la Legislatura.

 

Fuente: La Nación