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Legislatura, ese refugio de bienestar

En los últimos años, la Cámara de Diputados de Jujuy ha albergado ciudadanos condenados, otros que manifiestan a viva voz su necesidad de contar con fueros y una mayoría que se sirve del cómodo pasar que otorga el diploma de legislador. Un detalle: la sociedad lo convalida.

El título de esta nota parece encerrar una opinión pero en realidad es información objetiva: en los últimos años, la Legislatura de Jujuy estuvo integrada por ciudadanos con condenas judiciales, otros sospechados por sus negocios con el poder que reconocen abiertamente que necesitan fueros parlamentarios para que resguardarse de investigaciones, y otros – la mayoría – que han tenido pasos intrascendentes, disfrutando de un trabajo en el que la exigencia es mínima y la retribución es más que importante. 

La actual diputada Mabel Balconte fue condenada en diciembre de 2018 a 8 años de prisión, por haber sido hallada culpable de los delitos de asociación ilícita, fraude a la administración pública y extorsión. 

Los mismos delitos mantienen en prisión a Milagro Sala, quien antes de ser apresada también fue diputada provincial. 

El diputado Rubén Rivarola, presidente del PJ (dueño de una fortuna similar, por ejemplo, a la del presidente Mauricio Macri, según las declaraciones juradas de ambos) ha sido vinculado a tantos negocios con el estado que, según testigos, en las últimas horas reconoció sin pruritos que se siente más tranquilo teniendo fueros. 

De allí, quizás, su preocupación por encabezar las listas de diputados en cada turno electoral. 

Por otro lado, formar parte de las filas del oficialismo supone una tarea, como mínimo, cómoda para muchos de los legisladores. 

Los proyectos importantes los envía el Poder Ejecutivo, y son esencialmente los que se convierten en ley. 

El último antecedente de una ley de peso, redactada, consensuada y aprobada por los diputados, fue la ley de tolerancia 0, que necesitó correcciones de técnicos del ministerio de seguridad. 

Las comisiones de trabajo casi no se reúnen. La actividad se da, en general, durante cuatro días a la semana, sólo por la mañana. 

A cambio reciben una dieta que ronda los 100 mil pesos, cuentan con asesores, pueden requerir viáticos y combustibles en caso de viajes, y cuentan con el polémico fondo de bloque, una suerte de “sobre sueldo” del que gozan para sumar a los ingresos a cambio de su “representación”. 

Todas estas situaciones permiten entender el porqué de los febriles cierres de listas, donde dirigentes extreman sus maniobras y negocian hasta último minuto en base a ofrecimientos y carpetazos, la posibilidad de ocupar los primeros lugares en las listas de los principales partidos, aquellos que les garantizan un ingreso seguro a la cámara de representantes. 

La ciudadanía, en general, no suele reflexionar sobre los nombres que se incluyen en las listas. 

En general, imantados por el primer nombre que aparece, los votantes no se detienen a ver cómo se conforma la nómina de legisladores, no se informa ni evalúa las cualidades individuales. 

Elige a la primera figura, que puede tener buena imagen y empatía, pero al mismo tiempo esconder debajo pesadas mochilas, que el votante elige igual. 

Así, la cámara de diputados de la provincia, los representantes del pueblo, se devalúa más que el peso, lo cual es mucho decir. 

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